Con los aires de libertad y esperanzas que el tsacudón Donald Trump, ha reflotado para Venezuela, empieza a derrumbarse, la sarta de mentiras sobre el falso Contrato Social, que desde el poder, el chavismo y su socialismo del siglo XXI, vendieron al país, y al mundo.
Como todo el mundo lo sabe, de manera deshonesta incubaron en la gente, la infeliz idea, de que regalar pensiones al pueblo era justicia social.
En elocuente video difundido por la organización Venezuela Post (VP-Catatumbo 247), que circula en las redes sociales, se desenmascara la falseada “seguridad social” instaurada en Venezuela, por el autoritario y corrupto régimen, en 26 largos años.
El oportuno mensaje que vela por el inaplazable rescate de la protección y asistencia social, que ameritan, “absolutamente”, todos los adultos mayores en el país, se ajusta a los diagnósticos, otras veces planteados al respecto, sobre el álgido tema.
“Es hora de hacer justicia por el retorno de la seguridad social, y que se ponga fin al vil despojo que se hizo, de la esencia y alcance humanitario de las pensiones de vejez en Venezuela”, (…). Se recuerda.
Corrobora igualmente, que “Chávez y Maduro, hicieron trizas el llamado Contrato Social. Que ambos usaron las pensiones como arma política, no como política pública. Igualando alegremente, a los trabajadores de 30, 35, o 40 años de cotizaciones al IVSS, con quienes nunca aportaron nada”. (…).
¿Entonces, se les va a quitar la ayuda a quienes nunca cotizaron?. Pregunta y aclara. ¡De ninguna manera!. “Un país serio no abandona a sus adultos mayores, pero tampoco llama pensión a lo que no lo es”. (…).
Al respecto, se conviene en considerar, que la solución pertinente, es separar lo que la dictadura chavista mezcló con su enfermizo populismo.
“Primero, las pensiones reales para todos quienes cotizaron y completaron las 750 cutas exigidas, se les deben recalcular técnicamente, y ajustarlas al costo de vida con un fondo transparente, de modo que nadie pierda un solo derecho”.
“Segundo, se debe crear la correspondiente protección social para los abuelos no aportantes. Algo que no será pensión, sino una ayuda digna, pero sin clientelismo, sin carnet político y sin chantaje”.
En la propuesta, se hace hincapié, que “esta separación es clave, porque protege al trabajador, hace sostenible el sistema y elimina el populismo”.
Finalmente, se deja un mensaje claro a los trabajadores y a la opinión pública en general:
“Los adultos mayores no serán abandonados, ni desprotegidos, pero tampoco los trabajadores cotizantes serán robados como se hizo, y nunca más se usará la miseria para comprar lealtades” (…).
Es evidente, que el chavismo no solo destruyó las pensiones de vejez, sino que distorsionó el concepto real sobre protección social, que por mandato de Ley regía en Venezuela para amparar a los trabajadores y sus familias, ante riesgos y eventuales contingencias.
Una protección integral, que con sus naturales imperfecciones, aseguraba asistencia médica y una diminuta redistribución de la riqueza petrolera.
En un país donde la devastación ya no admite eufemismos en ningún espacio de su deshumanizada condición, el daño infringido a la seguridad social del otrora Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) que con mucho esfuerzo lo promovía, pide a gritos su pronta reconsideración y absoluto rescate.
(Con información de Venezuela Post-VP-Catatumbo- 247).
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