pancarta sol scaled

Rafael Simancas: Trenes, bulos y miserias en españa

Compartir

 

Durante las primeras horas que siguieron a la tragedia de Adamuz vivimos una especie de espejismo. La respuesta inmediata al accidente brutal de los trenes transcurría entre la profesionalidad impecable de los servicios de emergencia, la colaboración leal entre las Administraciones, la implicación solidaria de la ciudadanía y el respeto de los principales actores políticos y mediáticos.

El espejismo duró poco tiempo. Transcurridas esas primeras horas, enseguida surgieron las acusaciones más salvajes e infundadas, la desinformación simulada, los bulos extravagantes, las mentiras descaradas, las descalificaciones, los insultos… Es decir, la normalidad anormal de este tiempo y de cada tiempo en el que las urnas dan lugar a gobiernos progresistas.

Hubo una excepción, la de siempre. La extrema derecha no necesitó tan siquiera unos minutos para inventar a conveniencia las supuestas causas de lo ocurrido, obviando el más mínimo respeto por los muertos aún tendidos en las vías y por los heridos que luchaban por salvar sus vidas.

Desde el primer instante, sin tener idea de nada, ya acusaban al Gobierno de todos los males del infierno, incluida la voluntad de matar. Nada nuevo. La manipulación y la irresponsabilidad están en su naturaleza, desde siempre.

Este comportamiento lamentable no solo afecta al Gobierno y a los servidores públicos, que dedican grandes esfuerzos para responder a este tipo de crisis con eficacia. Erosiona gravemente la confianza ciudadana en las instituciones de nuestra democracia y, sobre todo, causa un dolor añadido a las víctimas y a sus familias, que contemplan el espectáculo de acusaciones y falsedades con estupor.

Parte de la derecha ha intentado establecer algún paralelismo entre la respuesta del Gobierno de España a los últimos accidentes ferroviarios y la gestión del Gobierno valenciano ante la DANA sucedida hace más de un año. Cualquier comparación es absurda. No cabe comparar a quienes han estado en su sitio desde el primer momento de la crisis, haciendo lo que debían, con quienes aún no sabemos tan siquiera dónde estuvieron y qué hacían donde estuvieran.

Es mentira que hubiera déficit de inversión en el sistema ferroviario. Entre 2017 y 2025 se ha triplicado.

Es mentira que nuestro sistema ferroviario sea inseguro. Los accidentes graves han disminuido entre 2017 y 2024, y tenemos menos accidentes que Alemania, Francia, Italia y la media europea.

Es mentira que no se mejorara y revisara ese tramo de vía Córdoba-Villanueva de Córdoba. Se han invertido 700 millones de euros.

Es mentira que el Gobierno regale a Marruecos y Uzbequistán dinero para trenes mientras lo niega en España. Se trata de préstamos reembolsables para comprar a empresas españolas.

Es mentira que en los últimos días se modificaran límites de velocidad de manera arbitraria y extraordinaria. Se hace a menudo a instancias de los funcionarios o en función de las condiciones meteorológicas.

Es mentira que algunos medios de comunicación y activistas ultras “descubrieran” restos del accidente no localizados por los servicios del Estado. Esos restos se localizaron y analizaron mucho antes del “descubrimiento”.

Es mentira que se contrataran materiales “low cost” para este tramo de vías. Todos los materiales utilizados cumplen los estándares normativos de calidad.

Es mentira que el ministro Puente suprimiera la Unidad de Emergencias del ministerio de Transportes. Se cambió el nombre, se ampliaron funciones y se dotaron más recursos.

Es mentira que el ministro impidiera la creación de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) o que dirija sus trabajos. La Comisión existe, es independiente y trabaja desde el primer momento.

Es mentira que el ministro se resista a comparecer ante el Congreso o que el Presidente esté “desaparecido”. Ambos han solicitado comparecer a petición propia.

Es mentira que el ministro insultara a los maquinistas. Siempre se ha dirigido a ellos con respeto, comprensión y apoyo.

Quien ha utilizado la descalificación de “miseria moral” en relación a los últimos accidentes ferroviarios ha sido la portavoz parlamentaria del PP, dirigiéndose al ministro de Transportes que lleva desde el minuto uno dando la cara.

Menos mal que la ciudadanía española siempre coloca bien alto el listón de la empatía y la solidaridad con quienes sufren. Y siempre son los mismos quienes quedan sistemáticamente por debajo de ese listón.

 

Traducción »