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Edgar Silva: 23 de Enero memoria, verdad y rumbo democrático

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Venezuela se constituye en Estado Social de Derecho y de Justicia. CRBV.

Hoy, 23 de enero de 2026, se cumplen 68 años de la gesta histórica que puso fin a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y abrió el período democrático más largo de nuestra historia. Esa fecha nos recuerda que la libertad es conquista del pueblo y que la democracia se defiende cada día.

Desde 1998, y con mayor crudeza desde 2013, Venezuela padece una regresión democrática sostenida: un aparato represivo de terror y sometimiento para sofocar la protesta y negar derechos humanos, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales. El saldo es devastador: jóvenes asesinados en manifestaciones, detenciones arbitrarias sin debido proceso, fallecimientos bajo custodia, presos políticos —incluidas mujeres, adolescentes y adultos mayores—, cierre de medios, y salarios y pensiones de hambre congelados desde marzo de 2022, en medio de una emergencia humanitaria compleja que ha empobrecido a más del 90% de la población y provocado pm muertes por desnutrición de niños y adultos mayores.

El 28 de julio de 2024, el pueblo votó masivamente por un cambio. El régimen desconoció los resultados, se impuso de facto y violó la soberanía popular consagrada en el artículo 5 constitucional. Cuando la ciudadanía salió a defender su victoria, respondió con más represión: decenas de asesinados y más de 2.000 detenidos, según el propio poder.

El desconicimiento de la soberanía popular es la causa de la crisis actual. El régimen en lugar de respetar la voluntad popular y entregar el poder al Presidente electo, prefirió aceptar la extracción externa de quién no aceptó la derrota y entrega el país a su supuesto “enemigo externo”, al imperio norteamericano, violando además de la soberanía popular, la soberanía nacional.

La injerencia externa del 3 de enero no garantiza transición alguna mientras el régimen usurpador permanezca, aunque sea tutelado. Persisten la represión, los presos inocentes, la censura y el empobrecimiento. La extracción del cabecilla no cambió el sistema.

Ante esta realidad, la salida es venezolana: construir fuerza interna, unir a todos los sectores y exigir una verdadera transición democrática, conforme a la Constitución de 1999, con soberanía popular y nacional plenas.

Exigimos:

Libertad inmediata para todas las personas presas inocentes.

Desmantelamiento ya del sistema y aparato represivo.

Suspensión inmediata del estado de conmoción.

Restitución integral de los derechos laborales, económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales.

Seguridad social digna: salarios y pensiones suficientes, atención médica y farmacéutica, trabajo decente, vivienda y recreación.

Respeto pleno a la Constitución y al Estado de Derecho y de Justicia.

El 23 de enero no es pasado: es mandato. Democracia, libertad y dignidad, ahora.

 

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