Tres municipios de Lara son los más afectados por incendios forestales, siendo la mayor preocupación para especialistas la pérdida de árboles y la destrucción de las cuencas hidrográficas.
De acuerdo con reportes satélites y técnicos de la plataforma digital Global Forest Watch (GFW), para monitorear bosques e incendios, los parques nacionales Dinira, en Moran, Yacambú en Andrés Eloy Blanco y Cerro Saroche, en el municipio Torres, vienen registrando desde 2024 un mayor número de incendios forestales. Según ha investigado Álvaro Zambrano, ingeniero forestal, profesor universitario y especialista en ecosistemas, casi en la totalidad son provocados por la intervención humana, debido a la deforestación por la expansión agrícola como el cultivo de café y la producción ilegal de carbón.
La situación es crítica, cuando los afectados son los bosques primarios o parques nacionales que protegen las principales cuencas hidrográficas de Lara, como la del Río Tocuyo, que surte el Embalse Dos Cerritos, que proporciona agua a la población de Morán, Jiménez y al 80% del municipio Iribarren.
Zambrano exige a las autoridades tomar medidas ambientales urgentes para estas áreas protegidas, sobre todo porque se registra el periodo seco en Venezuela, que es cuando históricamente hay menos lluvias y son más frecuentes este tipo de incendios. Además, el consultor ambiental sostiene que la situación genera alarma, porque se pronostica que entre junio y julio, se registre en el país el fenómeno climático El Niño, que causa sequías y más incendios.
En 2024, el investigador registró a través de reportes satélitales de GFW, entre los meses de enero y abril, aproximadamente 300 incendios forestales, la mayoría ocurrieron en el Parque Nacional Yacambú, Dinira y Cerro Saroche. En cuarto lugar se ubica el Parque Nacional Terepaima, que abarca los municipios Iribarren, Simón Planas y Palavecino.
«La primera causa de los incendios forestales, es la expansión agrícola. Los productores despojan al suelo de su vegetación para poder sembrar y estos comienzan a quemar y el fuego se propaga. La segunda causa son los efectos del cambio climático, que es aumento de la temperatura y escasez de precipitaciones…El cambio climático son las emisiones de dióxido de carbono, de contaminantes a la atmósfera. Eso desestabiliza la presión atmosférica y los movimientos de los aires junto con las temperaturas de los océanos, en este caso del Océano Pacífico, creando otro fenómeno que ayuda a limitar y aumentar las precipitaciones y las temperaturas: el Fenómeno del Niño (sequía) y de La niña (más lluvias)», explicó.
Según informó el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh), en un reporte publicado en la página web del Correo del Caroní, Venezuela actualmente registra el fenómeno climático La Niña, y se proveen precipitaciones esporádicas hasta febrero.
«Los incendios forestales lo que hacen es perturbar el ecosistema. Se dejan de producir termodinámica, es decir, retroalimentación de energía y afecta el ecosistema, los árboles, la vegetación que son los que producen el agua en ese en ese sitio. La situación es preocupante por la seguridad hídrica del estado Lara. Es por eso que yo menciono, según reportes de Global Forest Watch, que la cantidad de incendios son inusualmente altos si se comparan los del año 2023, con 2024 y con 2025», mencionó el ingeniero Álvaro Zambrano.
Jacobo Vidarte Donaire, especialista en análisis de gestión de riesgo y eventos adversos, informó que una zona afectada por un incendio forestal, tarda en regenerarse aproximadamente entre 50 a 70 años, solamente si no ocurren incendios en ese período.
«En un parque nacional, un incendio forestal podría arrasar con 10 mil o hasta 30 mil hectáreas. En esas áreas, hay una cantidad inmensa y desconocida de faunas silvestres, que sufren por el fuego. Eso implica que se pueden morir o quedar heridos por quemaduras. Implican que deban desplazarse o salir forzosamente de su ecosistema. Un incendio forestal es sinónimo de pérdida de habitat, de cuerpos de agua y la imposibilidad de retornar», explicó Vidarte, quien actualmente es comisionado de la alcaldía de San Diego, en Valencia, estado Carabobo.
Zambrano, acotó que en bosques secos tropicales, como el semiárido larense, los daños que ocasionan los incendios forestales son extremadamente difíciles de reparar. «En municipios como Torres o Urdaneta, que son las zonas más áridas de Lara, la recuperación de un incendio forestal es casi imposible, porque ahí se está perdiendo suelo y se va hacia la desertificación», apuntó.
Mientras que en los bosques húmedos de Andrés Eloy Blanco y Morán, el ecosistema trata de recuperarse a partir del cuarto año. «Sin embargo, es frecuente que hacia el quinto año el ecosistema pierda la capacidad de contener los sedimentos y nutrientes arrastrados tras un incendio forestal. Estos materiales son transportados por los ríos hasta el embalse Dos Cerritos, provocando su colmatación, la proliferación de algas y bacterias, y la consecuente contaminación del agua que consume la mayoría de los habitantes del estado Lara», analizó.
Ana Uzcátegui – La Prensa de Lara

