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Pedro Mosqueda: ¡Volvió, volvió, volvió!

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Domingo Kultural.

Amanecimos más locos que nunca, de manera que ofrezco disculpas si la entrega de hoy no es de vuestro gusto.

Mi psiquiatra preferido -y no es Jorge- me ha dicho que es normal; le llaman el síndrome post-parto.

Date cuenta Pedrito, hubo un parto de quintillizos.

A mí no me gusta el símil y le compré sólo una parte. Prefiero recordar la película “Milagro sobre el Río Hudson” (Netflix), aunque me gusta más el documental de Disney nos ofrece una mirada más profunda de los pasajeros y la tripulación. No me voy a ir de spoiler para los que no los han visto, pero hoy es un buen día para mirarnos en ese espejo y entender lo que nos puede estar pasando.

Es increíble como el Capitán Sully logra el día 15 de enero del 2009 amerizar el Airbus 320 sobre esas   heladas aguas del Río Hudson.

¿Nos vamos entendiendo?

Sully después fue investigado por la Agencia Federal de Aviación de EE UU., algo así como un gran jurado de especialistas que lo sentaron en el banquillo, estemos claros. La envidia es libre. Los algoritmos abstractos decían que él pudo llegar al aeropuerto La Guardia. Pero lo importante no era llegar al aeropuerto, lo importante era salvar la vida, no un cascarón de avión.

Sully estuvo a punto de ser condenado; pero la inspección in situ de los motores al ojo por ciento demostró que no era posible llegar y que ocurriría lo peor: el jet caería sobre residencias con saldo súper fatal.

Derrotados los envidiosos, la FAA le hace un reconocimiento final por su acto heroico.

Sully toma la palabra:

-No fui yo el héroe, fue la tripulación, los pasajeros, los controladores del aeropuerto, los marinos de emergencia y los ferris que pasaban cerca y acudieron oportunamente. Y algo más importante: los pasajeros. Ellos hicieron una gran contribución, no cayeron en pánico.

¿Nos estamos entendiendo?

Que no cunda el pánico.

 

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