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Entre 1810 y 2010, hubo 154 años de gobiernos presididos por militares y sólo 46 años presididos por civiles, dice Giovanni Meza en entrevista con Enrique Meléndez

El historiador Giovanni Meza Dorta considera que en los doscientos años, que hemos tenido en Venezuela de vida republicana, nuestra historia ha estado jalonada más por gobiernos militaristas, que por gobiernos civilistas.

“Mientras los próceres civiles proponían un nuevo contrato social, majestad de la ley, sufragio, representación, soberanía popular, igualdad civil, abolición de estamentos y castas, derechos individuales, división de poderes, democracia, república, etcétera; los protocolos y conceptos (de los próceres militares) eran los de orden, mando, obediencia, subordinación a la jerarquía, verticalidad en las decisiones, etcétera”, afirma el también sociólogo y profesor universitario.

¿Fue Francisco de Miranda, además de un Precursor de nuestros procesos de independencia, un Precursor de la constitución del Estado democrático moderno en la América Latina?

-Me das la oportunidad de referirme a un nuevo libro sobre Miranda, que había dejado de lado y que por fin logré finalizar. Allí planteo lo siguiente: la actividad fundamental del Precursor fue la independencia latinoamericana. Así lo manifestó en 1783 en Estados Unidos, en Londres en 1785 y en Francia en 1792; sin embargo, la reconstrucción histórica de ese proceso se hace difícil, por razones de distancia (Miranda en Europa y los patriotas en América) y del severo secreto que debían mantener los insurgentes. Ello ha traído mucha confusión por conocer quiénes, de verdad, participaron con Miranda en ese proceso de independencia. Aun así, logramos precisar los nombres de los agentes, la cobertura que los abarcó, cómo y cuándo la realizó. Pero este trabajo que permite responder en parte, a tu pregunta acerca de Miranda como Precursor de las independencias, habría que añadirle otro, tan importante (o más) y es el siguiente: en el año 1801, Miranda escribe  una proclama al continente colombiano, en ella propone claramente, que no se debe establecer “sobre la ruina de un despotismo extranjero, el reino de otro despotismo”. Con lo cual refuta el absolutismo de la monarquía española y propone su alternativa por un sistema republicano, que aparece dibujado allí y en los proyectos constitucionales de 1801 y 1808. Para él, el asunto a resolver es el de la emancipación del absolutismo español, más que la ruptura o secesión con España, es decir no es un asunto de xenofobia o algo parecido, sino una propuesta política.

-Dicho de otro modo, para muchos patriotas, entre ellos Bolívar y San Martín, la independencia era lo definitivo, en tanto consideraban que la secesión con España y la libertad eran equivalentes. Los hechos demostraron lo contrario, se podía estar con la independencia y proponer un gobierno despótico, peligro que advertía Miranda en la cita anterior. Incluso, luego de la independencia muchos patriotas propusieron gobiernos monárquicos y el mismo Bolívar planteó una presidencia vitalicia, que al decir de Páez era una monarquía sin corona. -En suma, Miranda también es Precursor de la idea de emancipación, como propuesta alternativa a la monarquía absoluta y más afín a un gobierno de tipo republicano y liberal. La emancipación es la soberanía de los pueblos con modelos de autogobierno, en contra del centralismo absolutista de la corona española. La independencia es la secesión de España, pero no necesariamente, a favor de la soberanía popular. Las dictaduras subsiguientes del siglo XIX, así lo demostraron

«Mientras los próceres civiles proponían un nuevo contrato social, majestad de la ley, sufragio, representación, soberanía popular, igualdad, los militares eran los de orden, mando, obediencia, subordinación a la jerarquía, verticalidad en las decisiones»

¿Se puede considerar que el pronunciamiento del 19 de abril de 1810, llevado a cabo por las élites políticas de las llamadas nobleza criolla, fue una reacción a favor de la monarquía española, mientras que el 05 de julio de 1811 si se puede considerar como el inicio de nuestro proceso de independencia?

-Esta es una discusión antigua en la historiografía venezolana, también latinoamericana. Se ha pretendido separar dos procesos que tuvieron una continuación lógica. Es cierto que desde el punto de vista analítico, cabe la periodización de un primer y segundo momento, pero al verlo en su contexto lo entendemos en su relación. Veamos: la invasión de Napoleón a España en 1808, fue lo que provocó la solicitud de ayuda a Inglaterra por la junta de Asturias el 26 de mayo, inmediatamente se crean diversas juntas en España defensoras de Fernando VII (que había sido sustituido), a la par se inicia la invasión inglesa a territorio español, para expulsar a los franceses.

-El proceso en Venezuela y en Suramérica no era ajeno a estos acontecimientos, por el contrario, les preocupaba la eventual toma por los franceses de los Virreinatos y Capitanías Generales. Los emisarios de Napoleón llegaron a distintos puntos de este continente, para informar y persuadir a las autoridades locales, del cambio de gobierno en España; aquí en Venezuela llegó en julio de 1808, la corbeta francesa “Le Serpent”, informando de estos sucesos y solicitando apoyo al nuevo gobierno instalado en Madrid, pero fueron prácticamente expulsados por una poblada en Caracas. Con estos antecedentes, es que se conforma en Caracas y en otras capitales las Juntas Conservadoras de Fernando VII; esto es, ante el peligro francés, no había instituciones que sustituyeran la representación del Rey, prefieren aferrarse a lo único que quedaba: un Rey preso.

-No obstante, al evento que comienza el 19 de abril de 1810, se le fueron agregando decisiones que condujeron inevitablemente al 05 de julio de 1811; a saber: se adhirieron Juntas Provinciales en distintas ciudades con el mismo propósito; la Junta Suprema en el mismo mes de abril, invita a otros cabildos suramericanos, a sumarse con su decisión y confederarse. Esta Junta elabora el reglamento de elecciones para un congreso constituyente en 1811, además, también elabora el reglamento de separación de poderes, que concluye con la declaración y firma del Acta de Independencia; establece facultades para un poder ejecutivo federal, posteriormente culmina una constitución republicana y las constituciones provinciales. En fin, el 19 de abril y el 05 de julio, constituyen eventos con relación de continuidad, lo más notable es que se dieron los pasos, uno a uno, para conformar un nuevo gobierno republicano. Fue un mismo proceso con dos tiempos.

¿Una cosa fue nuestro proceso político de independencia y otra cosa la guerra de independencia?

He mantenido ese procedimiento para el estudio de la historia política de Venezuela y de Latinoamérica, debido a sus semejanzas en sus procesos de independencia. El siglo XIX es relevante por cuanto estos países intentaron desde el principio de 1800, casi simultáneamente, la instauración de una República o de una monarquía parlamentaria. El que lo hayan cumplido o no, es parte del análisis.

-Volviendo a la pregunta, manifesté en mis libros de Miranda y Bolívar y El Olvido de los Próceres, que una cosa era la política por la independencia y otra, la guerra de la independencia. La política se establecía con base al nacimiento y ordenación de la República, por cuanto se había sustituido la monarquía española y había que crear un modelo inexistente en Hispanoamérica. La guerra tenía como propósito derrotar militarmente a los españoles y a las instituciones que los sustentaban. Como hemos visto, eran dos procedimientos distintos; la política se relacionaba con lo que los próceres civiles conocían: nuevo contrato social, majestad de la ley, sufragio, representación, soberanía popular, igualdad civil, abolición de estamentos y castas, derechos individuales, división de poderes, democracia, república, etcétera. Todo lo cual era obra de los civiles y quedó patentado en la constitución de 1811 y en las Constituciones provinciales. Eso está allí, no lo estamos inventando hoy. Lo otro era la guerra contra los españoles, cuyos protocolos y conceptos no eran como los anteriores, sino los de orden, mando, obediencia, subordinación a la jerarquía, verticalidad en las decisiones, etcétera.

-Se trata como vemos, de dos procedimientos distintos, ¿qué pasó? Dos fueron cuando menos, los motivos de aquella confusión y que le ha costado tanto a Hispanoamérica en cuanto a su comprensión histórica. Primero, el romanticismo. Al finalizar la guerra de la independencia, la epopeya de los hombres que la hicieron estuvo, obviamente, a la orden del día. Todo libro o crónica hacía referencia a sus héroes, que con notables méritos aparecían en los recuerdos inmediatos de épicas batallas. Esto transcurrió durante todo el siglo XIX, pero fue más allá inclusive, a través de ceremonias, conmemoraciones, pinturas, museos y monumentos, o sea, se consolidó a través de la memoria colectiva. El segundo aspecto que facilitó que la guerra fuera más valorada que la política, fue que mientras se hacía y construía la política en el Congreso de 1811, se libraba la batalla de Valencia en agosto de ese año; mientras se realizaba el Congreso de Angostura en 1817, se producía la batalla de Mucuritas, y cuando deliberaba el Congreso de Cúcuta en 1821, aparecían los contendientes de la batalla de Carabobo; en fin, había un solapamiento de los actos de la guerra y la política, de modo que prevaleció siempre aquélla sobre ésta, cuando ambas eran decisivas. Así apareció una funesta categoría política en Hispanoamérica: la República de los campamentos o los militares sustituyendo a los civiles.

En una proclama al continente colombiano, Miranda propone claramente, que no se debe establecer “sobre la ruina de un despotismo extranjero, el reino de otro despotismo”
En una proclama al continente colombiano, Miranda propone claramente, que no se debe establecer “sobre la ruina de un despotismo extranjero, el reino de otro despotismo”

-Pero el punto que me interesa discutir, es la sustitución de la política y sus asuntos civiles por la guerra. Cuando ello se produce, es caldo de cultivo para regímenes de fuerzas y dictaduras. Así ha sucedido en la mayor parte de la historia del continente en el siglo XIX y XX. Pero vayamos a un solo ejemplo en Venezuela. Después de la caída de la primera república, Bolívar llega a Colombia en 1812 y a fines de ese año, produce su primer documento político, conocido como el Manifiesto de Cartagena. Allí ataca por completo todo lo que había sido la primera República y sus primeras instituciones, refrendadas por una Constitución aprobada el 21 de diciembre de 1811, más las correspondientes constituciones provinciales. Había sido la primera Constitución republicana y liberal escrita en Suramérica. Como el ataque contra ella fue en redondo, no quedó allí “títere con cabeza”. Visto lo cual, Bolívar comienza su marcha hacia Venezuela, con el apoyo del Congreso de las Provincias Unidas y de Camilo Torres, con la salvedad de que debía restituir a los gobernadores de la antigua República venezolana. Pero Bolívar ya había dado su opinión en el Manifiesto de Cartagena, en contra de la “República aérea”, así la llamaba. Entonces se produce el primer gran paso de sustitución de la política por la guerra, a través del Decreto de Guerra a Muerte, el cual fue elaborado inicialmente por Antonio Nicolás Briceño; modificado, luego, por Manuel Castillo y el propio Libertador; al final, fue el ejercicio de gobierno de los patriotas hasta 1820, cuando se produce el armisticio con Morillo. Este decreto era un salto atrás con respecto a la monarquía española, más aún, no había ley, la aplicaba el soldado o el jefe militar a su discreción. Por ejemplo, existía la disposición al secuestro y confiscación de bienes, en donde no se distinguía si el dueño era patriota o realista, por cuanto era la necesidad de los insurgentes la que privaba. Los derechos civiles, simplemente no existían, abrogados por este decreto. Se acumulan los fracasos por estos desmanes, la segunda República de inmediato, fue un recuerdo de la diáspora. Muchos patriotas llegan a Cartagena, se produce la toma por Morillo, los insurgentes llegan a los Cayos a evaluar el desastre. Las acusaciones mutuas eran tan graves que se retan a duelos: Montilla contra Bolívar; Mariño contra Brión; Ducoudray a Soublette y Piar al coronel Rafael Jugo. Solo la intervención de Petión suspendió una masacre entre patriotas. Lo único que salió de esa reunión de Los Cayos, fue la necesidad de crear una institución civil, un gobierno que organizara los territorios liberados. Es lo que propone Bolívar cuando llega a Margarita.

¿Por qué a su juicio los militares se han arrogado la paternidad del Estado?

Existe lo que hemos denominado, las consecuencias indeseables de la independencia. Que puede explicarse así. Quienes ganan la guerra, obviamente, son los militares. Son ellos quienes organizan el nuevo Estado. Uno nuevo, diferente al anterior de la corona española, pero no había experiencia ni tradición republicana. Con la notable excepción de la primera República, que había desaparecido y además denostada. Lo que hicieron los militares, fue constituir un gobierno a imagen y semejanza de lo que sabían hacer: ordenar y mandar. Por supuesto, esto se realizó con la contradicción natural entre civiles y militares o con la combinación entre ambos. En Venezuela en particular, hubo tres momentos con relación de continuidad en la prevalencia de lo militar. El primero, que ya analizamos, fue el Decreto de Guerra a Muerte, en donde cualquier manifestación de ley civil desapareció y en consecuencia también, el derecho individual correspondiente. Con ese decreto se impuso por la violencia el secuestro y confiscación de bienes de la propiedad privada, situación extrema, que no había sucedido, ni siquiera, con el anterior régimen monárquico.

-El segundo momento, fue la promulgación de la Ley de Secuestros y Confiscación de 1817, perfeccionada el 16 de enero de 1819, la cual significó invasión de la propiedad a través del despojo de haciendas, segregación de la sociedad civil y el nepotismo militar sobre esos bienes. En el ínterin se promulga la constitución de Cúcuta en 1821, Venezuela se convierte en un departamento de Colombia, a cuya cabeza se nombra un Intendente, militar por supuesto; las provincias con sus respectivos gobernadores, también militares y los cantones con jefes de milicias que les responden a aquéllos.

-Pero la Ley de Secuestros y Confiscaciones tenía muchas críticas y el 23 de mayo de 1822 se instaló la comisión de repartimientos de bienes nacionales, por su intermedio se le otorgó a los militares grandes extensiones de tierra, algunas confiscadas en la guerra y otras abandonadas por la misma causa. De allí apareció la nueva oligarquía de Páez, Mariño, y Monagas, más los gobernadores militares que ya aludimos. Se constituye así un nuevo poder. Los militares ya tienen a su disposición las armas, la política del Estado y ahora, el poder económico. Se puede decir que a partir de ese momento, los militares arropan toda la sociedad y en consecuencia el Estado.

-No obstante, los civiles pugnan e insisten por aparecer, fueron algunos  las figuras notables de 1811, habían apoyado a Páez contra Bolívar, y fueron decisivos en la organización y promulgación de la constitución de 1830. Dadas estas circunstancias, el congreso de ese año, por un decreto del 04 de agosto, anula la Ley de Secuestro y Confiscaciones, entre otros razonamientos, por cuanto una Constitución republicana no puede tener una ley de confiscaciones. Adicionalmente, legisla contra los fueros militares. Estos dos actos van al corazón mismo de los privilegios militares.

-Pues bien, los militares que eran los principales beneficiarios de la guerra; protestan en contra de la ley abolida, porque muchos de los certificados de los  haberes militares que respaldaban esos bienes perdían su valor, además que los viejos propietarios y sus descendientes reclaman, naturalmente, la ilegalidad de las confiscaciones.

Los militares del ejército libertador: Mariño, Pedro Briceño Méndez; Ibarra, Monagas se alzan, en la llamada Revolución de las Reformas, y destituyen a Vargas. Páez lo devuelve al poder, pero indulta a los alzados, convirtiéndose en el fiel de la balanza. A partir de allí y porque el indulto era el premio de los golpistas, vinieron la Revolución de Marzo, la Guerra Federal, la Revolución Azul.

Augusto Mijares sostiene que a raíz del Monagato, los héroes civiles de nuestra independencia, estaban a punto de desaparecer de la vida pública, en tanto que otro tipo de hombres representado por Antonio Leocadio Guzmán comenzaba a darle una nueva fisonomía a nuestra política. ¿Está usted de acuerdo?

La pregunta me permite responder al tercer momento de la influencia militar, siendo el primero el Decreto de Guerra a Muerte, el segundo la Ley de Secuestros y Confiscaciones y el tercer momento la figura de los empréstitos forzosos del Monagato; el cual veremos. Obviamente, la prevalencia militar no se agota con estos tres momentos, pero sirven como referencia, episodios resaltantes e históricos.

-A pesar de las diferencias entre Monagas y Páez, que produjeron enfrentamientos militares, no debemos olvidar, que Páez apadrinó a Monagas, por lo menos en tres tiempos: 1830-1831, cuando éste trató de reponer a la Gran Colombia, creando alzamientos en el oriente del país, en esa ocasión Páez los dominó y produjo el primer indulto de Monagas; luego se realizó la Revolución de las Reformas. Monagas tuvo parte activa en ese movimiento y el centauro propició el segundo indulto, y también fue significativo su respaldo a la presidencia de Monagas en 1846, la cual consiguió, añadiendo personalidades en la conformación del gobierno del caudillo oriental. Por ello como afirmó Antonio Leocadio Guzmán, Páez fue el gran factótum en Venezuela entre 1821 a 1848.

-La relación del Centauro con el líder oriental comienza a cambiar, cuando a Antonio Leocadio Guzmán se le conmuta la pena de muerte por el destierro en 1847 y, luego en el año de 1848, se le indulta y posteriormente el 05 de febrero de 1849 se le designa como vicepresidente.

-La confrontación entre los dos personajes se extrema, a raíz de la toma del congreso por personas afines al ejecutivo en 1848. Páez se alza en Los Llanos y es derrotado por José Cornelio Muñoz. En 1849 en Coro hubo otro levantamiento y fue sometido por José Laurencio Silva. Durante el gobierno de su hermano José Gregorio Monagas, hubo rebeliones en 1853 y 1854.

-Como recordamos el congreso de 1830 había derogado la Ley de Secuestros y Confiscaciones. ¿Qué hizo Monagas para conseguir dinero contra estas rebeliones? Decretó la ley de “Empréstitos forzosos”. O sea, repuso dicha ley, con otro nombre. A través de ella sometía a los comerciantes y agricultores, en suma, a la sociedad civil, bajo la tutela militar. Este es el tercer momento que habíamos dejado pendiente.

-José Tadeo Monagas nombra a su hermano presidente y a familiares en los más altos cargos de la administración central y local. Reforma la Constitución para reelegirse en 1857, hasta que Julián Castro en 1858, lideró la Revolución de Marzo y lo obligó a dimitir.

-Con respecto a Antonio Leocadio Guzmán, prácticamente desaparece después de su destierro en 1847, puede decirse que su liderazgo se apaga a partir de ese año. Con respecto a los demás civiles, luego del asalto al congreso en 1848, muchos fueron perseguidos y debieron exiliarse, disminuyendo su influencia en la sociedad. Lo demás es conocido, guerra federal y otros alzamientos. Al decir de Antonio Arraiz, entre 1830 y 1903, se producen 166 revoluciones y alzamientos. El balance es claro: entre 1810 y 2010, hubo 154 años gobiernos presididos por militares y sólo 46 años presididos por civiles. Esto no es solo estadística, algo tiene que ver la memoria histórica. Volvemos a una de tus preguntas iniciales: ¿la política o la guerra de la independencia? Hasta ahora va ganando el llamado “ejército libertador”.

Giovanni Meza Dorta es historiador Y sociólogo, Profesor de la Universidad Central de Venezuela, en la Universidad de El Salvador y en el Instituto Hanna Arendt, de Buenos Aires. Presidente de la Unión de Venezolanos en Argentina y miembro de la Academia Argentina de la Historia Especialista en la vida de Francisco Miranda, se destaca como autor de libros sobre el prócer y sobre Simón Bolívar. Entre sus publicaciones es imprescindible mencionar Miranda y Bolívar, Dos Visiones y El Olvido de los Próceres.

 

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