Según un nuevo informe de Intermón Oxfam recientemente publicado, el salario más alto de las 40 compañías del IBEX es en promedio 111 veces superior a la nómina media. Una persona con un sueldo intermedio tendría que trabajar más de un siglo para igualar el sueldo que gana el máximo ejecutivo en un año.
El informe, Las brechas salariales de las grandes empresas, también muestra que, pese al crecimiento económico de estas empresas en los últimos años, la mejoría no se traslada a los sueldos de la mayoría de los trabajadores.
La elevada desigualdad de renta junto a los bajos salarios hace que en España el 10% con mayores ingresos recibe 96 veces más que el 10% con menos ingresos, en la UE esta relación es de 76 veces.
Las enormes diferencias salariales en las grandes empresas hacen que una de cada tres empresas analizadas supere las 100 veces de distancia entre el sueldo más alto y el medio. Hay casos como el de Prosegur que alcanza las 395 veces, Inditex 364 veces y CIE Automotive con 319 veces.
Frente a esta situación, la mitad de las personas asalariadas cobra como máximo una vez y media el salario mínimo, es decir 24.124 euros anuales.
Si tenemos en cuenta los desorbitados precios del alquiler o compra de vivienda, el incremento de la cesta de la compra y la inflación de algunos productos energéticos, nos lleva a que el 30% de la población española considera que, con sus ingresos, no puede vivir con dignidad.
Frente a ello, las cifras de los altos directivos de las compañías son apabullantes. Un 37, 5% superan los cinco millones y en un 7,5% superan los diez millones. Además, el 32,5% cobraron más de un millón.
A esto hay que añadir que la brecha de género marca grandes desigualdades, las mujeres ganaron un 8´6% menos que los hombres por el mismo trabajo en 2024. La menor presencia de mujeres en los altos cargos y su endémica discriminación salarial es una constante en estas empresas. Aquí también se repite la tendencia de que las mujeres tienen que trabajar una hora y media más al día que los hombres para ganar lo mismo que ellos.
Según Oxfam, las empresas tienen capacidad para reducir la desigualdad, aunque la mayoría no pone medidas para ello, todo lo contrario; es por eso que plantea al gobierno que se establezcan medidas para equilibrar estas enormes desigualdades, como establecer un ratio máximo del uno al veinte entre el salario más alto y el mediano, incrementar la transparencia retributiva con indicadores obligatorios y auditorias permanentes, mejorar la calidad del empleo y eliminar la brecha salarial entre mujeres y hombres.
Para ello, es necesario un modelo de gobernanza empresarial más democrática, que integre a los trabajadores en la toma de decisiones y en el reparto de beneficios.
Con esta desigualdad extrema es imposible una economía que beneficie al conjunto de la sociedad, y para ello es imprescindible apostar por políticas salariales más justas.
Entre tanta información y denuncia de las enormes diferencias, salta la propuesta del presidente de la patronal sobre el incremento del salario mínimo interprofesional “incrementar un 1’5% el SMI hasta los 1202 euros brutos, no exentos de tributación, es más que generoso”. Sin comentarios
Como colofón a este estudio, en las mismas fechas se ha hecho público por segunda vez en cuatro años, el informe del World Inequality Lab que afirma que “El 10% de la población mundial concentra el 75% del patrimonio mundial y capta el 53% de los ingresos totales”. El 0,001 de la población mundial más adinerada, menos de 60.000 multimillonarios, controlan tres veces más de riqueza que la mitad de la humanidad. El patrimonio de esta minoría ha crecido un 8% de media anual desde los años noventa.
Hay dos elementos que hacen que esta disparidad sea cada vez mayor: el cambio climático y la desigualdad de género. Respecto al cambio climático, el 10% de las personas más ricas del mundo es responsable del 77% de las emisiones mundiales, solo el 3% corresponden a la población pobre. Para Thomas Piketty, coautor del informe, “la desigualdad social a escala mundial y la cuestión climática no pueden desvincularse…”.
Según el estudio, si no se incluye el valor de las horas extra no remuneradas, las mujeres reciben un cuarto de los ingresos totales producidos por el trabajo, una cifra que no ha evolucionado desde 1990. Si se tienen en cuenta estas labores no remuneradas, las mujeres ganan el 32% del salario de los hombres. Obviando las labores domésticas perciben el 61% del sueldo masculino.
Para los autores de este estudio, los gobiernos pueden reconducir la situación con medidas a favor de imponer un impuesto mínimo sobre la fortuna a los multimillonarios para financiar la educación o el cambio climático. Veremos.

