Jugar el juego, jugar el juego hasta el final. ¿Aceptar condiciones? Todos lo hemos hecho, todos lo hacemos, todos lo haremos… Interminablemente optamos, interminablemente decidimos; ordenamos y reordenamos espacios e intereses, afectos y rechazos, imágenes y razones.
La vida es pacto y es acuerdo. Vivir es dibujar ese signo que se llama destino que se llama karma; sus trazos son el error y el acierto, la fe y la desesperanza, el entusiasmo y el desaliento.
Sobrevivimos más allá de la dureza de tanto instante clavado sobre nuestro espacio-cuerpo. Sobrevivimos en un interminable monólogo donde tantas veces nos susurramos la vastísima ilusión de lo posible.

