La santidad es el estado natural, que nosotros deberíamos siempre buscar, porque todos estamos llamados a ser santos, expresa el sacerdote Oswaldo Méndez, Vicario General de la Arquidiócesis de Barquisimeto, estado Lara, profesor del Seminario Divina Pastora y párroco de la parroquia El Buen Pastor, de Patarata.
La vocación fundamental del ser humano es ser santo, agrega al ser entrevistado por El Impulso en relación con el hecho histórico religioso de contar, en el Día de todos los Santos, con los dos primeros santos venezolanos: la Madre Carmen Rendiles y el doctor José Gregorio Hernández Cisneros.
Venezuela tiene una tradición católica muy arraigada y la ocasión es propicia para recordar que han transcurridos 497 años desde que españoles e indígenas cristianizados asistieron a la primera misa en tierras venezolanas, precisamente frente a una cruz bajo un frondoso cují en Coro, conocida desde entonces como la Cruz de San Clemente, la cual se mantiene como reliquia pública en esa ciudad..
Y hace 351 años desde que la iglesia de Santa Rosa es el santuario de la Divina Pastora, cuya procesión cada 14 de enero es la más grande del país y es de recordar que la población lleva ese nombre en honor a la primera santa de Suramérica, Santa Rosa de Lima.
El Vicario General, al continuar su declaración en torno a la santidad, cita al apóstol Pablo en la carta a Timoteo: “La voluntad de Dios es que todos los hombres se salven.” Y en nosotros debe palpitar en nuestros corazones siempre el deseo de ser santos. Si en nosotros no palpita el deseo de ser santos, nada estamos haciendo aquí. El mismo Jesús dice: Sean santos como su padre celestial es santo.
Para nosotros la solemnidad de los santos es una manera no sólo de recordar a esas personas extraordinarias que nos muestran con sus vidas las maravillas que Dios ha hecho por medio de ellas y que son para nosotros un hermoso testimonio de fe, digno de imitar.
También es la solemnidad del Día de todos los Santos un llamado a la santidad, así como un reavivar en nosotros ese fuego y deseo de ser santos y santas.
Es un hecho muy especial que sea en un pueblo tan pequeño como Santa Rosa, donde se encuentra la imagen de la Divina Pastora y que atraiga a una población de miles y miles de personas a su procesión, la demostración de que seamos un pueblo mariano y creyente en Dios.
El nombre de ese pueblito se engrandece por llevar el nombre de la primera santa latinoamericana, que nos llena de orgullo, satisfacción y esperanza porque las poblaciones de esta parte del continente tienen fortalecida su fe en la Iglesia Católica y es una tierra de santos y santas.
Esta tierra morena es bendecida por Dios y desde los mismos día de la colonia ha hecho surgir grandes santos, los cuales nos demuestran el amor y la ternura de Dios.
Podemos afirmar que ese pueblito de Santa Rosa es donde está depositada la fe mariana más grande de Venezuela y en la cual nosotros nos llenamos de la presencia de Dios, a través de la Divina Pastora.
No sólo constituye motivo de gran satisfacción rendirle honores a Santa Rosa como la primera santa latinoamericana, sino que la advocación a la Divina Pastora encierra en su imagen tradición, santidad, alegría y esperanza.
A las motivaciones de alegría que nos da tener la Divina Pastora tenemos que agregar la connotación especial desde ahora la solemnidad de la Santa Madre Carmen Rendiles y San José Gregorio Hernández.
Con estos santos todos los venezolanos debemos sentirnos identificados, dice el padre Oswaldo Méndez. Todo hombre y toda mujer que busque el bien debe identificarse con estos santos que precisamente alcanzaron la santidad porque en todo momento estuvieron dispuestos a hacer el bien como lo manda Dios.
A quienes hoy se sienten preocupados, desilusionados y angustiados por distintos motivos, hay que decirle que estos dos santos venezolanos son para nosotros motivos de esperanza.
Esos motivos de esperanza es porque las cosas pueden cambiar, ser distintas y muy favorables para todos, acota. Dios no deja de sorprendernos y todos los días debemos estar con el corazón abierto esperando las bendiciones de Dios.
También la existencia de estos santos nos indican que hay que luchar por la vida, superar las dificultades y entregarse a las causas nobles, prosigue. Santa Carmen Rendiles nos demostró lo que es una mujer venezolana, batalladora, resiliente y capaz de dar amor, quien a pesar de su discapacidad no se encerró en el dolor, sino que se abrió a la entrega de su tiempo a servir a los demás. Y San José Gregorio Hernández fue en todo momento fue expresión de solidaridad, ayuda y disposición al servicio de los necesitados.
Los principios y valores de ellos son los que nosotros tenemos que cultivar cada día y hacerlos nuestros para ser mejores seres humanos y servir a los demás, porque fueron ejemplo de lo que es ser buenos venezolanos.
El padre Oswaldo Méndez también se refirió a la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos, manifestando que es una fecha para recordar a esos seres tan especiales como inolvidables que estuvieron con nosotros, nos proporcionaron amor, sentimientos y apoyo.
Aunque es una conmemoración nostálgica, en ella se mezclan los más nobles sentimientos y la expresión de esperanza porque nos acerca a las palabras de Jesús, quien nos dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá y todo el cree en mí no morirá para siempre.”
Ciertamente, este es un día en que hay tristeza, nostalgia y recuerdos dolorosos en nuestros corazones; pero, lo más importante es que existe la esperanza de saber que la muerte no es el final, que la fe nos conduce a la resurrección y que debemos darle gracias a Dios por lo que somos y porque nos dio a esos seres que se han ido, pero que creyeron en las palabras de Jesús, concluyó sus declaraciones el padre Oswaldo Méndez.
Pacífico Sánchez – El Impulso

