Mar de Fondo.
En medio de tensiones crecientes en el Caribe, aviones de combate F-18 del portaaviones Gerald Ford realizaron por tercer día consecutivo vuelos de patrulla cerca de las costas venezolanas, dejando claro que Washington ha elevado la presión militar sobre el régimen de Nicolás Maduro.
Los cazas volaron entre 22.000 y 24.000 pies al norte de Venezuela, como parte de la Operación Lanza del Sur, diseñada para golpear al narcotráfico y acorralar al Cartel de los Soles, recientemente declarado organización terrorista extranjera por Estados Unidos.
El gesto militar más contundente ocurrió la noche anterior, cuando un bombardero estratégico B-52, capaz de portar armas letales, voló por más de dos horas frente a la costa norte venezolana escoltado por múltiples aviones caza.
El imponente B-52, seguido por más de 75.000 observadores en Flightradar24, operó dentro del FIR Maiquetía, en una demostración de fuerza destinada a disuadir actividades ilícitas y examinar las precarias defensas del régimen.
La coordinación entre la Marina y la Fuerza Aérea estadounidense evidencia un nivel de presión militar sin precedentes.
Cada patrulla, cada vuelo y cada escolta confirman lo que ya es imposible ocultar: el cerco sobre Maduro se estrecha aceleradamente.

