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Ezequiel Querales Viloria: ¡Aquí no ha pasado nada, y pasa de todo!

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¡Aquí no ha pasado nada, y resulta, que pasa de todo!

Salta a la memoria, el polémico libro “Aquí no ha pasado nada”,  de la periodista Ángela Zago, publicado en 1972, y años subsiguientes, en aquellos alborotados tiempos de la Venezuela guerrillera de Argimiro Galbaldón, Douglas Bravo, Alfredo Maneiro, frentes armados Libertador, José Antonio Páez y José Leonardo Chirinos.

Controvertido testimonio, recopilado en 226 páginas, que narra el atrevido paso de la entonces, “intrépida e irreverente joven Ángela”, por la fracasada guerrilla venezolana, profusamente  escudriñado por la juventud universitaria del país, de Chile, Argentina y México, de la época, y convertido en todo un best-seller nacional.

Hoy día, (estimamos nosotros) la autora no se atrevería a remover ese “sarampionoso” pasado, por su militancia comunista de lucha de clases, euforia guerrillera, izquierdista y revolucionaria, vista su posición política, frontalmente opuesta y hasta desafiante, contra “la temible narco dictadura castro chavista”, en que devino el tremebundo arquetipo socialista del siglo XXI. Menos ahora, viviendo con su familia, en el corazón del capitalismo, que para entonces combatiera ferozmente, como el principal responsable, de las calamidades que azotaban a los pueblos latinos y de otras partes del mundo.

Sin duda alguna, que “el despreciable imperio” de aquellos alborotados años, de revoluciones, guerra de guerrillas, luchas de clases, sigue siendo el refugio predilecto, de los castrados izquierdistas y resentidos castro-chavistas.  Últimamente, de los indeseables incursores de la llamada guerra híbrida, conformada por Hamas, Hezbola, ELN, Farc, Tren de Aragua, que operan, al parecer, por instrucciones de La Habana.

Son huidizos personajes, expertos en contra inteligencia, propaganda política, lobby, zancadillas, que ante sus comandos socialistas alardean de su infinito apego a “la guerra o muerte” por la revolución”, y cuando son atrapados, no dudan en rendirse a Washington, para negociar cualquier situación que los pueda favorecer. (dixit: Alejandro “tuerto” Andrade, Clever Alcalá, Hugo “Pollo” Carvajal, y tantos otros).

Es apenas, la punta del iceberg de cuanto pasa y se sufre en el día a día, de la Venezuela de hoy.

No puede ser más infame, la entrega de la soberanía a Cuba y a otros actores, así como la destrucción institucional, la eliminación del Estado de Derecho, la persecución política, la pulverización del salario, y que el agua, la luz, internet, la gasolina, hayan pasado a ser privilegios de “pequeños y grandes alacranes”.

La abismal devaluación del “Bolívar”, (18 ceros mutilados al otrora robusto signo monetario), junto a la criminal especulación que se perpetra desde el  banco central con el dólar estadounidense, para rendir bolívares en “bonos basura”, es simplemente catastrófico. Un dinero digital que se emite a raudales. Que se convierte en “agua y sal”, a escasos minutos de ser puestos a circular por la banca oficial.

Una malévola medida, que resulta ser la más hiriente, lasciva y patológica, “movida monetaria”, utilizada a mansalva, por un régimen indolente, para quebrar “el bolsillo”,  sueños y esperanzas, de toda una nación.

Insólito que luego de disfrutar por años de salarios y contrataciones colectivas de trabajo dignas, la clase trabajadora venezolana se haya quedado sin un salario real.  En la actualidad, apenas se le asigna Bs 130 mensuales, equivalente a $ 0,59, centavos de dólar, al tipo de cambio del día . Es decir, NADA.

En tanto, el agobiado país, sigue debatiéndose en el perverso dilema de comprar, medicinas o comida, pues le es imposible adquirir ambos rubros u otros productos, con la miseria que recibe. Y tiene que apelar a las salvadoras remesas. La providencial “tabla de salvación”, que surgió como “milagroso y valioso aliciente” de la diáspora, para mitigar en parte, el hambre, y otras apremiantes necesidades del pueblo.

Entrando al palpitante tema del momento, generado por despliegue del poderío aeronaval estadounidense   e “inminente invasión a Venezuela”,  no ha podido ser  más manipulado, de uno y otro lado.

Desde el Pentágono y la Casa Blanca, para desatar, la más pavorosa amenaza, intimidación y guerra psicológica contra los cabecillas del llamado Cartel de los Soles y sus hombres en armas. Hecho que obviamente,  salpica al resto de la población. Y desde Caracas y La Habana, toda una narrativa fascista, dirigida a confundir, ganar tiempo, y buscar revertir ante la opinión pública, “la falaz invasión”, como una devastadora incursión de la potencia más poderosa del mundo, contra un  desguarnecido  país.

Y del lado de los círculos de la geopolítica y centros del poder global, ha sido sin duda, el argumento ideal para tensar el pulso de las relaciones internacionales, a favor o en contra de los intereses en pugna.

No hay que indagar mucho, para ver a los autócratas y a sus cómplices alacranes, voceando la misma cantaleta de siempre: “quieren arrebatarnos la soberanía, despojarnos del petróleo y  de todas nuestras riquezas para seguirnos explotando”.

Olvidándose descaradamente, que la soberanía fue entregada impunemente a Cuba, tal vez a Rusia e Irán. Y que la peor invasión, ya se dio en Venezuela con las expropiaciones, el terrorismo de Estado y la huida despavorida de más 9 millones compatriotas, que huyeron, incluso caminando, para labrarse un promisor futuro en cualquier otra parte del mundo.

Y como sentenciara la líder opositora, premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, “lo que va a pasar en Venezuela, ya está pasando”.

¡Cómo que no pasa nada?, repetimos nosotros.

Con información de Pan-Am-Post- DW-BBC- Redes Sociales.

ezzevil34gmail.com

 

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