El mayor peligro que acecha a toda democracia será la falta de educación de los naturalmente llamados a defenderla y a fortalecerla: la población en su conjunto, esa reunión de grupos humanos siempre amenazados por diversas tentaciones y peligros: promesas demagógicas, chirriantes ideologías, excesos nacionalistas…
En su libro La crisis de la educación Hanna Arendt afirma que “las prácticas profesionales en las universidades, aunque tienen algo que ver con educación, son, ante todo, un espacio de especialización”. No estoy de acuerdo en lo absoluto con esta idea. Pienso que el papel de una universidad es mucho más que ser solo un “espacio de especialización”. Existen al interior del tiempo universitario diversas etapas asociadas a diferentes propósitos. Mucho más importante que iniciar la vida del joven estudiante bajo la presión de muy tempranos especialismos será iniciarlo en una orientación destinada a relacionarlo consigo mismo y con la realidad que lo rodea; una formación moral en la que recibir conocimientos relacionados con el sentido ético del saber. Será luego, en un tiempo posterior, cuando llegue hasta él el momento de especializaciones directamente relacionadas con su elegida profesión. Al lado de esto, ¿qué debería aprender también el estudiante? La respuesta es obvia: herramientas y propósitos para comunicarse certeramente consigo mismo y con su tiempo.
De nuevo: existen diferentes momentos a lo largo de los años universitarios. El comienzo ellos deberían acercar al joven a su realidad individual y social. Enseñarle la relación que existe entre su condición humana singular -y los valores que ella le imponen: autenticidad, plenitud, honestidad, coherencia-, y su condición de ser social necesariamente provista de ideales como el de la libertad y la dignidad en tanto nociones aplicables a todos los seres humanos por igual, el de la tolerancia, el de la necesaria relación entre el propio bien y el bienestar colectivo, el de la convivencia fundamentada en la solidaridad, la justicia y el sentido común… Y todo ello por encima, muy por encima, de cualquier forma de burdo adoctrinamiento bajo la sombra de torpes estrecheces ideol

