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Eduardo Fernández: José Gregorio

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El domingo 19 de octubre nuestro amado compatriota, el doctor José Gregorio Hernández será elevado a los altares oficialmente. Junto con él será también canonizado otra compatriota, la madre Carmen Rendiles, otro ejemplo glorioso de santidad.

Todos estamos llamados a la santidad. “Sed perfectos como mi Padre Celestial es perfecto”. Así nos dijo el Señor. Llamados a la santidad, a la perfección. Sólo algunos lo logran. Practicar la virtud en grado heroico. Pero, insisto, todos estamos llamados a la perfección. “Sed perfectos como mi Padre Celestial es perfecto”.

José Gregorio Hernández, nacido en la humilde población de Isnotú, en el estado Trujillo, es un compatriota venerado y destacado por su profunda espiritualidad y por su constante práctica de la caridad y de la compasión. “Que se amen los unos a los otros como yo los he amado” nos dijo el Señor. Y el Señor nos amó hasta el sacrificio de su propia vida. Nos amó hasta la muerte y muerte de cruz.

José Gregorio, desde su juventud, demostró una profunda piedad cristiana y un compromiso firme con su fe. Viendo en cada ser humano a un hermano. Hermano en Cristo, Nuestro Señor.

Adoptó una rutina diaria de devoción. Dedicado a la oración, la asistencia constante a la santa misa y su compromiso con el rosario.

José Gregorio exploró la vida monástica en la Cartuja de Farneta, en la que vivió como monje con el nombre de Fray Marcelo.

Más tarde, cultivó una vocación laica, practicando la medicina, especialmente dedicándose a la atención de los pobres y a la enseñanza. Su fallecimiento y el impacto perdurable de su legado, subrayando el amor y el respeto que inspiró, valores que perduran hasta hoy.

José Gregorio es, para los venezolanos de hoy, un ejemplo de virtudes cristianas y de virtudes ciudadanas. Un ejemplo de lo que significa el amor al prójimo. Un ejemplo de dedicación al estudio y al cumplimiento del deber.

Hoy en Venezuela tenemos una inmensa alegría por la elevación a los altares del doctor José Gregorio Hernández y de la madre Carmen Rendiles.

Seguiremos conversando.

 

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