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Román Ibarra: Cuanto vale el show

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A pesar de que nuestro país vive en medio de una crisis permanente desde hace ya unos cuantos años, parece que no hay margen para el aburrimiento.

La nueva puesta en escena de un show mediático protagonizado en horas de la madrugada por los más altos representantes del gobierno de facto, en actitud de inminente ¨confrontación bélica¨, nos mete en la trama de una telenovela bufa, en la que los protagonistas no logran, ni siquiera una comunicación eficaz y fluida.

Los radios dispuestos al efecto no funcionaron cuando el ¨máximo líder¨ ordenaba en la distancia a los sopotocientos (284) frentes de batalla para la defensa militar; policial, y civil de la patria, estar listos para enfrentar al enemigo imperial, y su despliegue militar en contra de los intereses de la revolución.

El Ministro de Defensa, militarmente ataviado, y con ojeras muy pronunciadas, acudía con cara de fastidio en auxilio de su líder, utilizando un radio distinto y funcional. Todo ello como respuesta a la actitud del gobierno norteamericano y su despliegue militar en aguas del Mar Caribe, con la intención de combatir el narcotráfico.

A tales fines, el gobierno de facto ha ordenado la movilización masiva de todas las organizaciones cívico-militares, así como la necesidad de profundizar en el reclutamiento e incorporación de milicianos. Por cierto, que los milicianos muy avanzados en edad, revelan el hecho de que acuden a la formación, no por convicción patriótica, sino por necesidad. Es tal el grado de precariedad socioeconómica, según nos cuentan, que acuden para intentar saciar carencias básicas, lo cual, revela el grado abusivo de cooptación, y control social por la vía del hambre.

Es tan grande el desorden, que unos dijeron que los ataques de la embarcación cuyas imágenes aparecieron  en todos los medios, correspondían a la utilización de inteligencia artificial, y por lo tanto, se trataba de un montaje. No obstante, otros voceros del oficialismo señalaron la respuesta militar, como un atentado contra once víctimas inocentes, en un ataque desproporcionado. Finalmente, frente a tanta confusión, la ciudadanía no tiene clara la verdad de lo ocurrido, pero se ve forzada a asistir a la realización de operativos militares que alteran la tranquilidad de nuestra gente.

Maduro por su parte, en declaraciones a los medios, dice que Venezuela pasará a una etapa armada, en caso de agresión por parte de Estados Unidos, pero a la vez tiende la mano al Presidente Trump, ¨invitándolo a dialogar para que recapacite¨.

excusa perfecta para no atender el drama socioeconómico, creado por ellos en su pésimo desempeño financiero,  que vive el país con el precio del dólar paralelo, y la asfixia que ello produce en el seno de la mayoría de los hogares venezolanos, con la consecuente desesperación de las familias, que luchan a diario para proveer de acuerdo a las necesidades de sus respectivos entornos.

La brecha inmensa que existe entre la ostentosa riqueza que produce la corrupción vinculada al oficialismo, y la pobreza extrema de las mayorías, es una ofensa brutal a la condición ciudadana. Todo ello, en el marco del abuso y la arbitrariedad gubernamental, así como las prácticas deleznables vinculadas al terrorismo de estado, la persecución; secuestro; encarcelamiento; desaparición forzosa, y violación sistemática de los DDHH.

Tal como hemos advertido reiteradamente, el juego está trancado y se hace necesario abrir caminos para la negociación, y acuerdos que permitan zanjar la crisis.

Si como dice el gobierno de facto, nuestro país no tiene responsabilidad en la producción y tráfico de estupefacientes, lo lógico es que se haga socio de buena voluntad de la lucha que al efecto adelanta el gobierno norteamericano en alianza con otras naciones del hemisferio, y en forma conjunta alcanzar mejores resultados.

Del mismo modo, si de verdad está dispuesto a resolver la crisis política, y para ello ha propuesto un diálogo al Presidente norteamericano, pues que se reúnan de inmediato los dos cancilleres, y muestren gestos de buena voluntad para negociar. Los gestos pueden comenzar por el hecho de que el gobierno norteamericano levante la sanción de ponerle precio a la cabeza de Maduro, y este como respuesta ordene la liberación inmediata de todos los presos políticos, sin excepción.

A partir de esas concesiones mutuas, el inicio de conversaciones permanentes que auspicien la creación de un gobierno de unidad nacional, dirigido por una figura mutuamente aceptada; con reconocimiento nacional e internacional, y plenos poderes para la reorganización institucional del país, con la idea de que en un plazo máximo de dos, o tres años, podamos convocar unas mega elecciones que legitimen todas las instituciones del poder público en los diferentes niveles.

Comenzando por la elección del Presidente de la República, pasando por la elección de nuevos Gobernadores; Alcaldes; Legisladores regionales; Concejales, y desde luego, una nueva Asamblea Nacional, desde la cual, se designen los más calificados representantes para encabezar el Tribunal Supremo de Justicia; la Fiscalía General de la República; la Contraloría General de la República; la Defensoría del Pueblo, y por supuesto, el Consejo Nacional Electoral.

El país cuenta con el talento profesional y moral suficiente para llevar adelante con éxito semejante empresa y enrumbar al país por el sendero de la paz social, y el desarrollo. Reinsertar a Venezuela en el contexto de los países democráticos, y económicamente productivos es posible y esencial para nuestra posibilidad de desarrollo.

No tiene sentido en nuestra opinión, continuar en la confrontación que divide y paraliza, mientras la ciudadanía languidece por la insatisfacción de sus necesidades. No es edificante el planteamiento del todo o nada; el blanco o negro. Los matices tienen importancia para evitar exclusiones odiosas.

Acabar con la retórica de la guerra, y alcanzar la paz en una alianza hemisférica a favor del desarrollo socioeconómico, es lo que tiene sentido y trascendencia. Todo el mundo sabe lo que ha pasado en Venezuela, pero es importante poder resolverlo en un escenario pacífico. La verdad siempre sale a la luz.

Menos show, y más voluntad de resolver la crisis, cuya autoría es harto conocida. Paz y reconciliación.

@romanibarra

 

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