Punto de quiebre.
Ubicando algunas pistas.
Si dejar de lado la elaboración de hipótesis de fórmulas políticas nacionales o regionales y la convocatoria para épicos nuevos cotejos que ya anuncian que según hay que impulsar “¿Será que no es posible ponerse de acuerdo en un plan mínimo? Es una de las preguntas que nos hacemos a diario la mayoría de los venezolanos, “del sector social que sea” ¿El conflicto en ciernes no nos punza suficientemente como para que se logre la unidad necesaria y sumar fuerzas al manifestar y demandar? ¿Qué naufragio, qué revuelta nos articulará, cuántos crímenes, o de quiénes, son inevitables para un reclamo decisivamente eminente? ¿Será la duda y la auto-subestimación que pareciera revelarse en nuestra sociedad en general que tutelan y paralizan cualquier expresión del subyacente del colosal drama político? ¿Será que no hay quien la convoque o que no existe el clima para exigirla? Las explicaciones pueden ser muchas. Pero sean las que fueren, lo cierto es que solo cuando emerja ese acuerdo mínimo retomará la confianza”.
El tiempo pasa y el segundero avanza decapitando esperanzas.
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