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Pedro Mosqueda: Todo pasa y todo queda…

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Domingo Kultural.

1.- ¡Ah, la poesía!

Un amigo, de esos pocos que no   dilapidó la herencia familiar sino que por el contrario la multiplicó con trabajo honrado, tenía la costumbre de provocarme empleando trucos y rutinas de aquella Venezuela que hoy recordamos como un espejismo amado: una charla (las serenas aventuras del diálogo, como diría Borges), una picadita, y el suero de la verdad generosamente servido.

Luego de la segunda escanciada, me preparaba; sabía que mi amigo estaba cargando el tambor de su Colt 45 con seis balas, mientras me escrutaba y metía el dedo en el vaso para revolver sus aguas de Escocia a la manera que ya sabemos, engolando la voz, y disparando desde la cintura, como Clint Eastwood en un western spaguetti de Sergio Leone.

-Pedrito, la poesía es pura paja. La literatura también, la máquina de propaganda de la izquierda la ha sobrevalorado.

Al día siguiente me llamaba fingiendo demencia.

-Perucho, lo de anoche bórralo. Yo respeto todos los oficios.

Yo lo recuerdo con mucho cariño, porque siempre supe que el mensaje urgente que me quería decir era “¡Preséntamela!”

Hay mucha gente como él, que se regodean en su éxito material y desdeñan la poesía de la boca para afuera, aunque en realidad claman desde el fondo de su alma:

-Ven poesía, tómame, quiero conocerte, ¿quién eres? ¿por qué tanta gente te venera? ¿cómo es que no me visitas a mí, que soy un hombre acaudalado, y te vas de juerga con mendigos, buscavidas, bohemios y alucinados que no tienen ni para pagar la renta?

Es esquiva esta dama, no la puedes comprar con Zelle, y ella escoge sus amores, que suelen ser tristes pero hermosos, pobres pero maravillosos, a veces trágicos, siempre sublimes.

Saquemos a Leonardo Padrón de ese lote, lo veo muy terrenal y alegre.

2.- El poeta

Hace pocos días (26 de julio) se cumplieron los 150 años del nacimiento de Don Antonio Machado, un poeta universal.

Sevilla fue la ciudad que le dió luz, y luego vivió dos años en Valencia -Rocafort. Por último en Barcelona (el Hotel Majestic bautizó la habitación 214 con su nombre), antes de marcharse al exilio un gris 23 de noviembre de 1938; siempre al lado de su madre Ana Ruíz. Falleció un 22 de febrero de 1939.

En Collioure, un pueblo fronterizo con Francia, están enterrados los dos. Ella no resistió la despedida del amado hijo. Al tercer día, se fue tras él. Todos sus amigos quedarían sumergidos en una resaca, luego vendría el asesinato de Federico García Lorca.

Su hermano Manuel, también poeta, más extrovertido que Antonio, quedó del otro lado: en medio y a merced de la guerra civil. Todavía se discute si éste fue colaborador de los nacionales.

La historia recoge un artículo del hermano poeta sobreviviente, publicado en el ABC ( 2/4/46) donde saca pecho y en forma valiente critica un fusilamiento: “Se puede morir por una idea”, pero, “no se puede matar por una idea”, pues, “idea que empieza por matar no triunfa nunca”.

La verdad es que los dos Machado siempre fueron unidos y les sobró talento literario, cada uno con su estilo.

3.- Machado vive

En estos días por aquí en España, los machadianos andan activados, comenzando por las peñas que cada cierto tiempo organizan peregrinajes de 637 kilómetros para llegar a la tumba del bardo y rendirle tributo.

Los miembros de una fundación local, enfocada en enaltecer la memoria del ilustre hijo adoptivo, se esmeran cada día en brindar las atenciones a todos los visitantes.

El espacio (la tumba) es ya un referente o símbolo de la memoria del exilio español.

Ese monumento fue construido en 1958 gracias a los aportes de varios intelectuales, Paulo Casal, Albert Camus, Andre Malraux y mucha gente que hizo donaciones. Fue la inmediata respuesta a una amenaza de desalojo; y es que desde 1939 los restos de ambos (madre e hijo) estaban en un nicho prestado.

Aquello permanece lleno de flores frescas, cartas al buzón, banderas, un botecito con tierra de su Sevilla e innumerables presentes. Cada vez llega más gente que con su silencio respetuoso muestra su admiración e interés por conocer la obra, la biografía y el compromiso ciudadano de un hombre bueno y sencillo, que fue fiel a sus principios hasta su último suspiro.

El guía, en un tono emotivo dice: “Aquí en Collioure transcurrieron sus últimos 26 días, en el bolsillo del pantalón su hermano José encontró un papel que decía: “en estos días azules y este sol de la infancia”. Por lo visto el poeta parecía recordar la luminosidad mediterránea de su Sevilla natal. Collioure lo hizo su hijo adoptivo ilustre.”Todos hemos crecido con Machado”.

En la lápida se puede leer: “No sé si fue un sueño, o si era la realidad, pero el caso es que no llevaba más que un poco de equipaje”.

El texto hace referencia a Proverbios y Cantares: “Se ha quedado en el camino una parte de mi equipaje y la otra parte la he dejado en la última estación”. Se fue ligero de equipaje.

4.- Caminante no hay camino

El gran poeta de la generación del 98 nace en Sevilla, pero se forma en Madrid. Viaja a Francia y fue catedrático de Francés en su Soria inolvidable, decisiva en su trayectoria literaria y personal. La muerte de su muy joven esposa impactó todo su universo creativo. Guardó un prolongado luto, hasta que conoció a una señora casada, a la que llamó Guiomar en sus poemas.

Sus reflexiones pedagógicas en Juan de Mairena son de mucha actualidad; aparte de su tristeza y dignidad por su exilio final.

Alguien dijo que Soledades es la obra máxima de Machado.

El sevillano universal, el caminante, nos deja también una famosa reflexión sobre la vida, comparándola con un camino que no existe, y que uno mismo va haciendo en la medida que avanza hacia lo que quiere lograr.

En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española, pero no tuvo tiempo de tomar juramento. Llevaba junto a su hermano Manuel un activismo trepidante, y es posible que vieran a la Academia como algo burgués. De hecho el Frente Popular amenazó con suprimirla.

Frustrado el golpe militar de 1936, sobreviene la guerra civil con todas sus consecuencias.

Al final parece que iría al acto, tenía listo el discurso y el protocolo indicaba que le respondería el escritor José Martínez Ruíz “Azorín”. Pero la guerra lo saboteó todo.

5.- Retrato de familia

Los 150 años del nacimiento del poeta sevillano son el motivo y razón de la magnífica exposición itinerante “Los Machado: retrato en familia”, que actualmente sigue su recorrido por las ciudades machadianas, y que en Madrid estuvo desde el 30 de abril hasta el 30 de junio. En esas fechas recaló en la Real Academia Española. Una programación integral que reunió de nuevo a los hermanos poetas.

La RAE aprovechó para completar una tarea pendiente. En el coloquio de este año le tocó al actor y cineasta José Sacristán leer aquel discurso que dejó pendiente Antonio Machado: “Qué es la Poesía”; por otro lado el dramaturgo Juan Mayorga hizo la otra parte: leer la respuesta que tenía pendiente Azorín en aquella fecha recóndita.

Joan Manuel Serrat no podía faltar, afinó con un recital de lo mejor de las odas de Machado. Todo quedó en casa, como el nombre de la exposición: Los Machado: Retrato en familia.

Antes de bajar el telón el poeta José Sacristán dijo: “Bienvenido Antonio Machado a la que siempre fue y será tu casa”. “Demófilo” Ingresó a la RAE un siglo después.

Todo pasa y todo queda… todo tiene su final.

Nos vemos por ahí

 

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