Pasarán los días…, pasarán los meses…, pasarán los años…, cundirá la farsa de insectos ponzoñosos, blandiendo sus negras listas de odios por cobrar…
¡Pero nada, ni nadie!, podrá arrancar los sueños y esperanzas de dignidad y libertad, sembrados en todo el país, con el amor y el arrojo, de una valiente mujer.
Venezuela y el mundo son testigos, de la gesta heroica de “Aquel Glorioso 28 de Julio del 2024”. La víspera de la epopeya, en que, cual indomable Juana de Arcos, de legendaria, Luisa Cáseres de Arismendi, la bravía dama de hierro venezolana, María Corina Machado (MCM), derrotara al tirano hambreador.
La infatigable dama, que a riesgo de su integridad, jamás desmayó, para mantener vivas las esperanzas del pueblo. Para asumir con reciedumbre, valentía, sabiduría, y sublime picaresca, las riendas de un “Vuelvan Caras”. Enfrentar y derrotar en las urnas, la ignominia de una amurallada, e implacable dictadura.
Intuitiva , genial y perspicaz , “Corina de Arco o Juana Machado”, como en algún momento la honró el periodista colombiano Carlos Uzcátegui Briceño, en una brillante semblanza de su particular accionar, siempre utilizó el factor sorpresa, y supo leer de antemano las “marramucias” de quienes la acosaban, para ir siempre un paso adelante de cada emboscada.
Fue así, como, en impensable lucha de un “David contra Goliat”, logró remecer las raíces dormidas de nuestros ancestros libertadores, unir a todo el país, en un soberano abrazo de hermandad, en un himno de libertad. Y sin violencia, sin un solo disparo, lograr propinarle la más aplastante derrota a la vil tiranía.
Y tal como Venezuela entera lo vivió, por tensos y tenebrosos instantes, pudo romper las pesadas cadenas opresoras, que cercaron y condicionaron el proceso comicial, aunque luego, no se pudo evitar el descarado arrebato de la soberana voluntad popular.
Imposible olvidar el júbilo de la gente en los distintos municipios del país, reflejadas en los miles de videos, que reventaron las redes sociales, en torno al firme resguardo de los escrutinios en las mesas de votación.
Sigue latente en el imaginario nacional, el inocultable desborde de alegría, al apreciar el conteo de votos, en proporciones, de 40 a 5, de 100 a 13, de 200 a 21, ó de 99 a 0, registrado en el alma venezolana, como atesorada hazaña de emancipación libertaria.
Sin duda, un contundente testimonio, (en vivo y en directo) de la rotunda victoria y demostración de civismo, que la tiranía no pudo rebatir con pruebas, (pelo a pelo, como se dice coloquialmente). Sencillamente, porque nunca tuvo conque hacerlo. Y dispuso apelar al lenguaje de las bayonetas. Al uso inhumano y despiadado, de la fuerza y del terrorismo de estado. De su desmedido poder de represión.
Impotente, pero nunca derrotado, el pueblo junto a su heroína MCM, tuvieron que librar otra gigantesca batalla, por la defensa del voto, y para desenmascarar las patrañas urdidas desde todas las ramas del poder, en su intento desesperado, por cambiar los resultados y sepultar los indicios de dudas, que lógicamente, se generarían, en torno al fraude electoral, como lo han denunciado la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), presidentes, y respetados voceros, de todo el mundo.
Acorralada en su trampa, sin lógica razonable alguna, a la tiranía no le quedó otro recurso, que poner en marcha su engañosa estrategia del país al revés, donde nada es como es. De hacer ver, que lo bueno es malo y lo malo es bueno. Y de ese modo, utilizar su hegemonía comunicacional, para desdibujar el fraude, que los mantendría en el poder indefinidamente.
Es historia tristemente divulgada, que solo los adláteres izquierdosos de la Rusia de Putín, del Foro de Sao Paulo, del Grupo de Puebla, de las dictaduras cubano castrista y de Nicaragua, han convalidado la usurpación del triunfo de Edmundo González Urrutia, y la ilegítima ascensión del poder, en Venezuela.
Vibrante, atrevida, mágica y muy realista, la heroica epopeya de “Aquel 28 de Julio del 20 24”, aunque en principio, haya dejado un sabor amargo, si se quiere, desalentador, sería mezquino no reconocer, un antes y un después, de una valiente cruzada por la libertad.
Con el fatal agregado, que se luchaba contra una conspiración interna de politiqueros, mercaderes, y colaboracionistas, que reman a favor del tirano.
Imposible pensar, que tanto heroísmo junto, que esta mágica resurrección del “Abajo Cadenas”, se pierda en el olvido, a medida que crece la sociedad de cómplices, con todas sus miserias, en nuestra amada Venezuela. Y el mundo se complica.
Con información del Tiempo de Bogotá-RT-Redes Sociales.
ezzevil34@gmail.com

