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Ezequiel Querales Viloria: La teoría del loco

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Nada más acertado en estos tiempos, para buscar entender las locuras del mundo, que meterle al loco, “lanzar la piedra”, y luego, hacerse el loco.

No queda duda, que la controvertida “teoría del loco”, una extraviada metáfora para loqueros, o bien, toda una juerga de colección para los chistes de salón, ha avanzado al rango de política de estado, y logrado un sitial de honor en los centros de poder, para el manejo geopolítico y la diplomacia internacional.

Hoy vuelve ser utilizada hábilmente, y colocada en la cima de la opinión internacional, por “el loco mayor” de la actualidad, el inefable y siempre impredecible, mandatario estadounidense, Donald Trump.

”Trump ha aprendido a utilizar su impredicibilidad en la política, convirtiéndola en un activo estratégico y político clave”, destaca el periodista Allan Little, en un certero reportaje para BBC-News. Mostrando de paso, uno de los rasgos característicos, de la odiada, rebatida y solapada, “teoría del loco”.

En tanto, los llamados científicos de la política, la describen, como el escenario, “en que un líder mundial busca convencer a su adversario de que es temporalmente capaz de cualquier cosa, para lograr concesiones”. (…).Utilizada de manera eficaz, puede ser una forma de extorsión y Trump cree que le está dando dividendos, posicionando a los aliados de EE.UU. donde los quiere., argumentan los expertos analistas en sus precisos diagnósticos.

La incisiva y cortante prensa estadounidense, registra para la posteridad, que ya en 1968, Richard Nixon aplicó la controversial doctrina de la impredecibilidad, “igualmente,  en una alocada búsqueda de salidas, para terminar de facto, con la odiosa y terrible guerra de Vietnan.  (…) (Dixit The Washington Post).

La prolífica información de los medios de la gran manzana sobre la desconcertante teoría, dan cuenta, de las volátiles negociaciones, que el ex mandatario urgió a su ex asesor de Seguridad Nacional, Henrry Kissinger, para que convenciera a los negociadores norvietnamitas acerca de su condición de locura. Concretamente: “diles que Nixon es un loco, que no sabe que hacer, de manera que sería mejor llegar a un acuerdo, antes que las cosas se enloquezcan” (…).

“Esa (la de Nixon), es la teoría del Loco”,  explicó por su parte, el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Notre Dame Michael Desch, a la audiencia francesa, al conceptualizar el término, que hoy se oculta como carta de cambio, en las disparatadas negociaciones políticas internacionales.

Aunque en otros términos, con otros nombres y escenarios, en Venezuela también se han dado insólitos episodios emparentados con la controversial “Teoría del Loco”. Que van, desde quienes tras el logro de la independencia en 1821, y años subsiguientes, se sintieron herederos directos de las luchas libertarias, y convirtieron el país, en feudos particulares, montoneras y un insufrible caos. Hasta líderes gobernantes que ejercieron el poder con visos de modernidad, pero marcados por el autoritarismo y el caudillismo. Y que con sus dislates, y desaciertos, fueron abonando progresivamente, el camino, primero, a la dictadura de Juan Vicente Gómez. Y luego, de Marcos Pérez Jiménez.

Toda una tormentosa secuencia de hechos políticos-sociales en la Venezuela naciente, de la década de los años 50 del siglo pasado, (1958), que definitivamente, le allanaron el camino a la libertad, el libre juego de las ideas, el estado de derecho, el equilibrio de poderes, y al establecimiento por casi 40 años, del único y auténtico experimento de ejercicio democrático, que ha tenido Venezuela en toda su historia Republicana.

Una democracia, que acató con altivo civismo la alternancia en el poder, cada cinco años, tras las libérrimas, transparentes y competitivas elecciones nacionales, estadales, o municipales. Y que a pesar de brindar toda suerte de oportunidades a la ciudadanía, fue  implacablemente mancillada, desacreditada, y condenada al patíbulo del desprestigio, por la vil confabulación de 1992, orquestada entre los influyentes notables y la alevosa anti-política, que al agitar las calles, logró la renuncia de facto, del presidente constitucional de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, y con ella,  la debacle del país.

No puede resultar más desconcertante, para la historia venezolana, que tras la infame confabulación de los notables, que hundiera la otrora pujante nación, se le tendiera la alfombra roja, a la más infame turba socialista de promesas y mentiras del siglo XXI. Que no solo lanzan la piedra y ocultan la mano. Sino que llevan 26 años, “haciéndose los locos”, en torno a la situación de hambre, cárcel, persecución, y represión, impuestas al pueblo, para seguir atornillados en el poder. O sea: La propia “teoría del loco”, en plena ebullición.

Con información de BBC-News y Whashington Post.

ezzevil34@gmail.com

 

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