Consiste en una bicicleta fija conectada a un cilindro que, con el movimiento del pedaleo, tamiza la arena y separa los residuos plásticos. El diseño permite desarmarla y transportarla fácilmente, lo que la convierte en una herramienta accesible para comunidades costeras. Su objetivo no solo es limpiar las playas, sino también fomentar la conciencia ambiental desde edades tempranas.
Una bicicleta estática que limpia las playas mientras promueve la actividad física. Así es Bicicola, una innovadora propuesta creada por un grupo de biólogos venezolanos para combatir la contaminación plástica en el lago de Maracaibo, el cuerpo de agua natural más grande de Sudamérica. Su nombre fusiona dos conceptos: bicicleta y olas.
La idea surgió en 2021 con una simple pregunta: ¿te imaginas si pudiéramos tamizar plástico con una bicicleta en vez de hacerlo a mano? Tres años después, esa inquietud dio paso a un prototipo funcional que ya ha sido probado en una isla de Maracaibo.
Una herramienta para la acción comunitaria
Bicicola consiste en una bicicleta fija conectada a un cilindro que, con el movimiento del pedaleo, tamiza la arena y separa los residuos plásticos. El diseño permite desarmarla y transportarla fácilmente, lo que la convierte en una herramienta accesible para comunidades costeras. Su objetivo no solo es limpiar las playas, sino también fomentar la conciencia ambiental desde edades tempranas. Niños desde los seis años y adultos mayores pueden usarla dentro de sus propias comunidades.
La idea es que sea una herramienta alcanzable para todas las personas, y que provoque un despertar de la conciencia ambiental”, explica Mariana Hernández, bióloga y líder del proyecto, quien actualmente reside en Inglaterra, donde cursa un doctorado, según recoge Mundo UR.
Del boceto al reconocimiento internacional
Sin recursos iniciales, el equipo comenzó con un simple boceto y la convicción de que la idea podía tener impacto. Un correo de cinco líneas bastó para empezar a tocar puertas. Aunque una primera aplicación a un fondo de National Geographic no prosperó, en abril de 2023 la plataforma Experiment reconoció a Bicicola como uno de los 50 mejores proyectos del mundo enfocados en los océanos y otorgó el financiamiento necesario para construir el primer prototipo.
Más adelante, Bicicola obtuvo el primer lugar en la categoría social del Concurso Ideas 2023, respaldado por universidades e instituciones privadas de Venezuela, lo que permitió consolidar el desarrollo del prototipo.
Fabricado con materiales reciclables y con un costo aproximado de 800 dólares, el primer modelo de Bicicola sigue en etapa de pruebas y está sujeto a ajustes. El equipo trabaja ahora en incorporar materiales más duraderos y robustos para garantizar su sostenibilidad a largo plazo.
Ciencia colaborativa desde Venezuela
Desde diferentes regiones del país y del mundo, el equipo continúa desarrollando la propuesta. En Zulia, el estudiante de Biología Luis Sibira participa en la parte operativa; en Mérida, María José Barrios aporta su visión como diseñadora; en Táchira, Igor Castillo coordina investigaciones; mientras que en Nueva Esparta, la bióloga marina Jemimah Rivera evalúa el impacto en los ecosistemas. Todo bajo la coordinación de Mariana Hernández desde el Reino Unido.
Además de perfeccionar el dispositivo, el equipo planea llevar Bicicola a escuelas e instituciones educativas como parte de una campaña pedagógica sobre el impacto de los microplásticos, cada vez más presentes en la vida diaria: en la lluvia, en la sangre humana, en la arena… incluso en la leche materna.
El reto sigue siendo grande, pero Bicicola avanza como una muestra del ingenio, la perseverancia y la conciencia ambiental que florece desde Venezuela.

