El 8 de junio, los esbirros de Nicolás Maduro tomaron las instalaciones de las dos refinerías más importantes del país, Amuay y Cardón.
La presencia militar y policial el gobierno, en medio de su paranoia, trataba de imponer a los chinos en las instalaciones y, asegurar un aumento en el precio de la gasolina, una medida que tuvieron que aplazar.
Esa desbordada militarización en unas instalaciones ruinosas y abandonadas no tiene justificación, así que se comenzaron a buscar los “chivos expiatorios”, para culparlos de apagones, paradas imprevistas, falta de repuestos, fallas en las salas de control y ocultar la infame entrega de combustibles a Cuba, que en junio se elevó a 400,000 barriles entre gasolina y jetfuel.
Para justificar el desastre, decenas de trabajadores han sido secuestrados por los cuerpos de seguridad del Estado, sin que los familiares conozcan su paradero y su estado de salud. Estas familias además viven un terror diario, bajo amenazas en sus propios hogares, con miedo a usar un celular.
En tanto, Delcy Rodríguez no ha podido justificar ante los chinos por qué echó para atrás el ajuste del precio de la gasolina, cuando ya estaba acordado.
Delcy no ha podido explicar a los chinos sus mentiras, entre ellas que en seis meses las refinerías estarían procesando 650,000 barriles diarios (actualmente procesan menos de 200,000 barriles diarios).
El informe técnico de los chinos la desmiente en cada línea, porque los trabajos de reparación se llevarán entre 2 y 4 años y su costo tienen que ser recalculado.
Delcy conoce las artimañas para llevar a otros países maletas con oro y dólares, pero tendrá que ingeniar otra narrativa en el caso de la “recuperación de PDVSA”.
El masivo secuestro de trabajadores obligó a los chinos a pausar los trabajos en Amuay y Cardón. En definitiva, los chinos exigen más.
Delcy Rodríguez ordena la liberación de los trabajadores petroleros, porque la denuncia no será silenciada por tus esbirros. Te conviene hacer otra maleta.
La dictadura criminal comunista más temprano que tarde caerá, y Venezuela será un país libre en paz, con Estado de Derecho y democracia.
Dios con nosotros
Dirigente sindical del petróleo y gas

