La elevación espiritual del continente.
Si un día hace ya cerca de 500 años comenzó un proceso de encuentro e integración de las almas de este mundo en América.
Un 5 de julio, fue día de júbilo en el universo.
Inicio de una gesta que se eleva. Épica en marcha para un mañana lleno de gloria. Venezuela, cabeza de playa, oasis espiritual, moral, humanístico para el mundo.
Siglos de fortalecimiento de los lazos culturales, espirituales necesarios a una empresa grandiosa que aún está en proceso.
Millones de hombres, mujeres y pueblos integrándose en su común destino. En una lucha donde se mezclan los mejores valores, principios y virtudes que anidan en el alma humana. Y donde ellos – exclusivamente – garantizan la victoria de ideales tan hermosamente elevados para una causa humana y universal tan fecunda.
Una gesta encaminada por miles de próceres que se hermanaron muchos en el combate, otros desde siglos antes, porque la causa de la fraternidad humana es tan antigua como la tierra misma. Para ello existimos.
De ella es, fue y será por mucho tiempo, Venezuela el epicentro.
Aquí convergen los guerreros de otras épocas, y los detractores de la justicia en esta lucha que se adelanta, y donde pronto cerraremos una etapa importante para el avance de la Hispanoamérica Oceánica Fraterna y Solidaria, cuna de la hermandad humana, tierra prometida hace siglos.
Es ese el compromiso. He allí su grandeza. No hay espacio para los pusilánimes, los indiferentes, los traidores, los desleales.
Solo para los comprometidos. Solo para los juramentados.
Es la causa universal humana que se libra en Venezuela.
Es por ello que esta tierra se ilumina. Es por ello las bendiciones. Es por ello el estruendo que los pueblos del mundo – no lo gobiernos ni las instrucciones con lacayos intereses – hacen, su oración, su auxilio, el castigo o premio a sus gobernantes, según enemigos o amigos sean de nuestra épica.
Es la solidaridad, la fraternidad, la hermandad universal que se agita, se conmueve y acciona, por una misma causa.
Aquí en nuestra tierra derrotaremos a los mensajeros de las sombras, a los lacayos de la ignominia, a los portadores del atraso contra la hermandad humana.
He allí tu causa Venezuela.
He allí la causa humana.
He allí la causa de la humanidad toda.
El universo te acompaña.
Venezuela tierra de gracia, tierra esperada…
En tí la causa humana reposa.
Así es, así será.
Amén

