Por siempre, se ha admitido, que aparte de sus elevadas virtudes, la auténtica política, es la del SENTIDO COMUN. “Así con letras mayúsculas”.
Cualquier raciocinio para vivir mejor, por elemental que sea, pasa por este concepto tan humano, bíblico y fundamental. Y en occidente, y otras partes del mundo, le añaden a sus valores, los diez mandamientos, para el respeto a la moral, la vital conciliación con la fe, y el amor al prójimo.
Es grosso modo, la ejemplar enseñanza, que deja a los pasmados espectadores, la magistral exposición de un joven abogado, precoz visionario del derecho y de la vida, en un rápido, y para él, polémico video, que ha reventado las redes sociales del orbe.
Aunque admite tener una postura política, como la de todos los cristianos, que alguna vez habitamos una república, o nación, con status quo. Es decir, leyes, voz, votos, soberanía, elecciones de gobernantes, prefiere definirse modestamente, como una persona, con sentido común. ¡De mucho sentido común!.
Tal vez adelantándose a la polémica que generaría su disertación, prefirió mostrarse ante los miles de espectadores, no como un político de oficio, sino como especialista en finanzas públicas, Master of Business Administration (MBA), “que me intereso por el crecimiento económico de un país” (…).
No lo sabemos, pero quizás, por su ajetreado oficio, olvidó decir su nombre al comienzo de la charla, pero él mismo, admite ser bastante conocido y además, muy atacado en las redes sociales, precisamente, por no definir su postura política ante los espectadores.
Lo cierto, es que el hábil expositor, quien no nos deja otra opción, que llamarlo joven magister, o visionario de la política, muestra a través de las pantallas, un extraordinario talante, un formidable conocimiento y un agudo poder de convencimiento.
Y con elocuente maestría, ha colocado en “la cresta de ola de la política mundial”, un principio tan conocido y fundamental, como el Sentido Común, para el ejercicio de la política, y de los tan disputados gobiernos, de todas las épocas, y regiones del mundo.
Obviamente, que ha generado una imprevista polémica, al destapar “la olla de la desvergüenza” de casi todos los gobiernos del mundo, que obstinadamente, asumen la delicada y responsable misión de gobernar, luego, alegremente, eluden y hasta ironizan, de su fin último, que no es otro, que alcanzar el bien común, como replica el expositor.
Con autorizados argumentos, “contenidos en el libro de Deca, el cual documenta siglos de pensamiento político”, el joven magister, explica, “como desde sus raíces más antiguas, incluyendo Aristóteles, “la política tiene un solo propósito, que es mejorar la vida de las personas”. (…).
“Es por eso que existe el Estado”, agrega. “Por eso los ciudadanos cedemos parte de nuestra libertad y permitimos que nos impongan políticas. La cesión de poder, debe traducirse en cambios. Y esos cambios, deben ser una vida mejor”. (…), sintetiza.
Adiciona más adelante, que de lo que se trata, “es construir condiciones reales para todos”.
Habló esmeradamente, de tres condiciones “sine qua non” de todo gobierno, en cualquier lugar del mundo, para poder garantizar un verdadero desarrollo. Y citó: seguridad, justicia, e infraestructura.
Al razonar sobre cada una de estas condiciones, destacó, que “sin seguridad no hay vida y sin vida no hay nada”. Sobre la justicia, dijo que “una ley que no se cumple no es una ley. “La impunidad erosiona la confianza, debilita al justo y envalentona al criminal”. Sobre la infraestructura, explicó, “que el desarrollo ocurre cuando hay puentes, autopistas, vías férreas, energía, conectividad, agua, electricidad, salud, educación, instituciones, que funcionen”. ¡No barreras!”. “Esto es lo que para mí, significa, lo que es política”, puntualizó, al instar a la audiencia, a preguntarse, si todo esto, ¿hace que de verdad vivamos mejor, o peor?. (…).
Finalmente pontificó, que “cuando la política se olvida de tan vitales preguntas, se olvida de sí misma, y es cuando empezamos a vivir en un mundo al revés, donde lo malo es bueno, y lo bueno es malo”.
Cualquier parecido al mandato autoritario, oclocrático venezolano-cubano, es pura coincidencia, agregamos nosotros, al convenir, que “LA POLÍTICA ES PARA VIVIR MEJOR”. Nunca peor, como en Venezuela.
Con audiovisual de Tik Tok, redes sociales, e información del Nuevo Herald.
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