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Pedro R. García: ¿Es el reino del “Ser”, una forma impersonal?…

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Punto de quiebre

Uno no se atreve a decir “Yo” sino que se mimetiza dentro de la masa sin rostro lo que nos proporciona una sensación seguridad. Nos divertimos como la gente se divierte, vemos y juzgamos la literatura, los deportes, el cine y el arte como se ve y califica, encontramos escandaloso lo que se encuentra escandaloso.  Martín Heidegger, Ser y el Tiempo, Fondo de Cultura Económica, México, 13era. Reimpreso, 1980, Pág. 143.

Una acotación necesaria…

Hoy en el país podemos comprobar la claridad: modos uniformes de re-ferirse, de enfocar los problemas que nos afectan, las inevitables frases hechas, reiterativos comportamientos rituales que suelen manifestarse con mayor énfasis, e impresiona por cuanto existe la cándida seguridad de estar desafiando a una sociedad y un aparato de control social que, de hecho, sin nosotros saberlo, nos ha sometido a sus reglas, a los juegos del poder. Esto aturde pero incluso se ha alojado cómodamente en los terrenos de lo impersonal.”Ser” camina hacia delante dejándose conducir por el flujo frívolo de lo que todos los demás hacen, piensan y dicen, descargando en eyos la responsabilidad de que nosotros mismos somos: El “Ser” puede responder con premura de todo porque no hay “Nadie” que pueda ser yamado a rendir cuentas. Cada uno es “los demás” nadie es el mismo. (M. Heidegger Ibídem Pág. 144). Podemos hoy evidenciar con frecuencia a través de las redes y “debates” especialmente en nuestro país, promovidos por quienes regentan el poder y los grupos de intereses que fungen de sus constrictores y los medios, “lo que cuenta es que avance el discurso”. Los mensajes que deberían revelar la realidad, se convierten en un sustituto: “Las cosas son así porque así se dicen” (Ibídem, Pág. 188). De esta manera el aproximarse a un tema, se convierte más bien en un entramparse a aqueyo mismo que se intenta formular, es un modo de simplificación y vaciado de su contenido: Se ha logrado ya por un largo periodo que no se “hable” de lo esencial de los problemas que nos acucian. Ejemplo: la reiterada enunciación trinitaria libertaria de “Cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, y despues hasta el final.después de no sé cuántos giros copernicanos, la Plataforma unitaria y la última creo que es “rescatemos a Venezuela”, lo que nos retrotrajo a la fantasía a través de del espejo, de Lewis Carroll, donde sucede que primero se grita de dolor, luego se empieza a sangrar y finalmente se sufre el pinchazo en el dedo.

Me preguntan, y se preguntan un innumero de venezolanos, algunos muy vulnerables, repitiendo la triple inveterada interrogación Kantiana: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué que queda esperar?,

Frente a eso impelido, pero paralizado solo he podido atreverme a apelar a responder con un poema del inagotable Antonio Machado.

¿Que puedo hacer‏?

 

¿Qué puedo hacer en este remolino

de imbéciles de buena voluntad?

¿Qué puedo con inteligentes podridos

y con dulces mujeres que no quieren hombre sino poesía?

¿Qué puedo entre los poetas uniformados

por la academia o por el comunismo?

¿Qué, entre vendedores o políticos

o pastores de almas?

¿Qué pendejadas puedo hacer, hermano,

si no soy santo, ni héroe, ni bandido,

ni adorador del arte, ni boticario, ni rebelde?

¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo

y no tengo ganas sino de mirar y mirar?

 

El ojo que ves no es

ojo porque tú lo veas;

es ojo porque te ve.

 

Pasa el tiempo y el segundero avanza decapitando esperanzas.

pgpgarcia5@gmail.com

 

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