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Carles Manera: El extraño caos económico

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Proliferan las voces que señalan una situación de caos en la sociedad española. El relato cala parcialmente. Lo hace catapultado por toda una poderosa cadena de comunicación formada por pseudo-periodistas, plataformas digitales con clara orientación ultraconservadora y tabloides con inequívoca y acrítica pátina anti-gubernamental. Esta narrativa apocalíptica bebe de las fuentes de los think tank conservadores y de ultraderecha: ese proyecto 2035 nacido en poderosas instituciones ultras de Estados Unidos. La gran base que inspira las acciones de Donald Trump. Y con argumentos que indican que todo lo desplegado por las fuerzas progresistas se considera woke, una entrega al poder intelectual de la izquierda, cuya espoleta se ha de desactivar. Esto explica el desprecio a todo aquello que sea asimilable a intelectualidad, pensamiento crítico, incluso investigación básica y aplicada. Los ataques a las grandes universidades estadounidenses por parte de Trump; o las apuestas por pseudo universidades privadas arrinconando la financiación de las públicas, en Madrid, constituyen muestras representativas.

En España, organizaciones de perfil conservador se han apresurado a hacer adaptaciones: el falseamiento de datos como, por ejemplo, la afirmación de que la presión fiscal en España es de las más elevadas de Europa, cuando es todo lo contrario, según las informaciones de Eurostat; o la reiterada comunicación del aumento de la inseguridad y del número de delitos y encarcelamientos, imputables a población inmigrante, cuando las estadísticas del INE no lo avalan. Invención de informaciones con mensajes de un simplismo insultante, sin comprobación alguna más allá de la exposición de casos puntuales.

En paralelo, se ignora lo publicado por organismos como el FMI, el Banco de España, Eurostat, la OCDE, Funcas, el BBVA, que dibujan un mosaico alejado del siniestro panorama que se propala. Ejemplos: el elevado ahorro de los hogares, por los avances en el empleo y en la remuneración por asalariado; un endeudamiento de los hogares a la baja; la reducción de la carga por intereses; reducción del alto endeudamiento de las empresas. Más datos: el incremento de las exportaciones españolas, del orden del 8,5% interanual; mejoras del crecimiento económico español según la Comisión Europea (+2,6%), cuatro veces más que la media comunitaria; despegue de la bolsa de valores, superando los 13.500 puntos con holgura, situación que no se conocía desde 2008. Y, finalmente, las agencias de rating otorgan una calificación A (dato de mayo de 2025) a las evaluaciones para la deuda soberana de España. Confianza en la evolución económica española. Fundamental para determinar el coste de financiación del país y la percepción de riesgo por parte de inversores internacionales. Las mismas agencias han rebajado sus calificaciones a Estados Unidos, por la política de Trump y las preocupaciones sobre el aumento del déficit fiscal (rebajas de impuestos con un descenso de los ingresos) y la ausencia de medidas para controlar la expansión de la deuda.

Si esto es el caos, muchos países quisieran tenerlo.

 

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