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María Mercedes Aparicio: Lecciones de China

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Respeto, disciplina y la salvación cristiana en tiempos de crisis global.

En Venezuela decimos “más sabe el diablo por viejo que por diablo” una frase corta pero significativa que se ha transmitido en nuestra sociedad que encierra una verdad universal: la experiencia acumulada por los siglos merece respeto. Hoy, en un mundo dominado por la tecnología y la falta de conexión humana, hemos perdido la reverencia hacia lo antiguo: a las personas mayores, a las tradiciones y las civilizaciones que llevan milenios enseñándonos como vivir.

China es un ejemplo de esto con más de 5.000 años de historia, siendo una de las civilizaciones más antiguas y continuas del mundo, pero al mismo tiempo, una de las sociedades al día de hoy más organizadas y avanzadas del mundo. Está cultura ha tenido y tiene mucho que ofrecer al mundo donde vivimos actualmente. Sin embargo, al igual que muchos otros pueblos también antiguos e importantes como por ejemplo los judíos, los musulmanes, los armenios, japoneses entre otros, son víctimas ataques, discriminación por parte de la política en nuestra cultura occidental.

A pesar de que nosotros como ciudadanos, no tenemos la culpa de estos atropellos, de alguna formamos parte del problema, en nuestra misma ignorancia.

Una de las cosas que más me preocupa no solo como internacionalista y analista política, si no como ser humano, es nuestra propia incapacidad de discernir, en un mundo en donde las redes sociales nos tienen como “zombies”, o como “robots” que solo aceptan y obedecen, incluso si eso implica atropellar, acosar, incluso “asesinar” a gente igual de inocente que nosotros mismos.

Lecciones de China

Si nos detenemos por un momento a reflexionar y dejamos atrás el odio, la pelea y el resentimiento por un momento, podríamos vernos el uno a otro como una oportunidad de crecimiento y aprendizaje

¿Que podría pasar?

En nuestra sociedad occidental estamos en una crisis profunda pero uno de los factores, a mi parecer, más peligroso es la adicción y normalización actual de las drogas, pero:

¿Que nos puede aportar la sabiduria china sobre este tema?

¿Cómo retomar nuestros valores occidentales cristianos puede ser nuestra verdadera salvación?

¿Cómo se Desarrolla la Adicción al Cannabis?

La trampa de la “adicción psicológica” (que no es solo psicológica)

Muchos argumentan que “la marihuana no genera adicción física como el tabaco o el alcohol”, pero esto es engañoso porque:
-El THC (tetrahidrocannabinol, su principal compuesto psicoactivo) actúa sobre el sistema de recompensa del cerebro, liberando dopamina (la misma sustancia que se libera con el sexo, la comida o el ejercicio, pero de manera artificial).
– Con el tiempo, el cerebro se acostumbra a recibir dopamina de manera externa y reduce su producción natural, lo que lleva a:
– Dependencia psicológica: La persona siente que “necesita” fumar para relajarse, dormir o sentirse bien.
– Síndrome de abstinencia: Aunque menos intenso que con otras drogas, existe: irritabilidad, ansiedad, insomnio, pérdida de apetito y depresión.

El mito de que “no es adictivo”
– 9% de los usuarios desarrollan dependencia (según el *National Institute on Drug Abuse*).
– El porcentaje sube al 17% en quienes empiezan en la adolescencia (el cerebro aún se está desarrollando).
– Hasta el 50% en consumidores diarios desarrollan algún grado de dependencia.

La normalización social encubre el problema
– Todos lo hacen, no pasa nada: La percepción de que es “inofensivo” lleva a un consumo más frecuente y, en algunos casos, a la adicción sin darse cuenta.
-“Es natural, no como otras drogas”: Aunque proviene de una planta, el THC hoy es mucho más potente que en el pasado (antes contenía ~3-5% THC, ahora hay variedades con **20-30% o más).

¿Por qué el daño es silencioso y a largo plazo?
. Efectos en el Cerebro (especialmente en jóvenes)
-Deterioro de la memoria y el aprendizaje: El THC afecta el hipocampo, zona clave para la memoria.
– Reducción del coeficiente intelectual (CI): Estudios muestran que el uso frecuente en adolescentes puede bajar el CI en hasta 8 puntos.
-Mayor riesgo de psicosis y esquizofrenia: En personas con predisposición genética, el cannabis puede desencadenar brotes psicóticos.

El “Síndrome Amotivacional”
– Pérdida de interés en metas a largo plazo: Muchos consumidores crónicos dejan de esforzarse en estudios, trabajo o relaciones.
– Apatía y procrastinación: Se vuelve más fácil evadir responsabilidades con el efecto sedante del cannabis.

Adicción a otras drogas (Teoría de la “Puerta de Entrada”)
– No todos los que fuman marihuana pasan a drogas más duras, pero quienes la usan desde jóvenes tienen más probabilidad de probar otras sustancias (cocaína, éxtasis, etc.).

El engaño de la “Libertad Individual”

En Occidente “nos jactamos de nuestra “libertad”, pero en realidad nos hemos vuelto esclavos de nuestros propios vicios. China, en cambio, protege a su pueblo aunque el mundo la critique.

Esto tiene una raíz historica ya que, en la China del siglo XIX, Gran Bretaña los inundó de opio para debilitarlos. Millones se volvieron adictos, familias se arruinaron, y el Imperio Qing colapsó.

Hoy, empresas occidentales promueven el cannabis y otros tipos de drogas como la psilocibina con el mismo discurso de que: “Es natural, es medicina, es libertad”. Pero China ya vivió esta mentira. Las drogas no liberan: esclavizan.

“Una sociedad de adictos no es libre”(Confucio).

Occidente defiende el cannabis como “derecho personal”, pero en realidad ¿La libertad termina donde dañas a tu comunidad?

En cambio en China, el bien colectivo prima sobre el vicio privado. ¿De qué sirve “elegir” drogarse si destruyes tu familia, tu trabajo y tu país?

En Singapur, donde las drogas son penalizadas, el índice de adicción es 0.005%. En EE.UU, donde se legaliza, hay 48 millones de adictos, siendo un negocio lucrativo que tiene el valor de USD 47 mil millones para el 2024, según cifras del Grand View Research.

En nuestra sociedad donde impera el Individualismo extremo el discurso de “Haz lo que quieras” se convirtió en “destrúyete si quieres”.

Drogas legales = Más enfermos, menos productividad:

EE.UU. gasta $200 mil millones anuales en adicciones, mientras que China invierte dinero en tecnología e infraestructura.

“Hipocresía moral” critican a China por “reprimir” el cannabis, pero las calles de EEUU calles están llenas de zombis drogados.

Pero ¿Cuál podría ser una solución? ¿Acaso debemos imitar a China?

No necesariamente.

La salvación de occidente: Recuperar sus raíces cristianas sin atacar a China o a ninguna otra religión.

En Occidente no necesitamos imitar a China para sanar, sino volver a Cristo. China encontró su fortaleza en el orden y la disciplina confuciana pero Occidente tuvimos una identidad más profunda que hemos abandonado: la fe cristiana, que una vez construyó universidades, hospitales, leyes justas y una ética de sacrificio por el prójimo.

La decadencia occidental: ¿Por qué caímos?

Nos alejamos de dios y reemplazamos la moral cristiana con el relativismo (“no hay verdad absoluta”) comenzamos a idolatrar el placer, se normalizo el libertinaje, las drogas y el egoismo bajo el disfraz de libertad, destruimos a la familia, con altas tasas de divorcio, el aborto y la sexualización dejaron a los jóvenes sin referentes sólidos.

Resultado: Una sociedad vacía, adicta, sin propósito.

¿Cómo podemos Cambiar? (Sin Convertirnos en China)

China tiene disciplina por miedo al castigo, pero Occidente tuvimos algo superior: virtud por amor a Dios.

Debemos recuperar la fe, sin imponerla
En Europa y América prosperaron cuando la fe guiaba la cultura, no cuando el Estado obligaba a creer.

Debemos evangelizar con obras, no con fuerza. Mostrar que Cristo da más felicidad que las drogas.

Debemos rechazar las Drogas desde la Virtud, No Solo la Ley
– China prohíbe el cannabis por seguridad nacional, los cristianos debemos rechazarlo por amor al prójimo y templanza (Gálatas 5:22-23).

Debemos Reconstruir la Familia
– Matrimonios estables: Criar hijos con valores, no con pantallas o pastillas, incentivar comunidades fuertes: Iglesias que apoyen a adictos y jóvenes perdidos.

Debemos seguir creando e incentivando una Contra-Cultura Cristiana: Arte, música y medios que glorifiquen a Dios, no el vicio.

¡China no es nuestro enemigo, sino un Espejo! Aprendamos su disciplina, pero inspirémonos en Cristo, no en el miedo al gobierno y no copiemos su autoritarismo, pero sí su rechazo a la autodestrucción.

«Occidente no necesita convertirse en China para salvarse. Necesita volver a Cristo
La verdadera libertad no es hacer lo que quieras, sino amar lo que debes.

— Un cristiano que cree en el renacimiento de Occidente.

¿Comenzaremos hoy?

Internacionalista y escritora – ig: @joven.escritora21 – Correo: mmescritora21@gmail.com

 

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