Estos días de Semana Santa son propicios para el reencuentro con Dios, la unión familiar y el compartir con grandes amigos. Precisamente ayer tuvimos la oportunidad de disfrutar de la grata compañía de varios amigos: Alberto González, Gilberto Martínez Núñez, Gerónimo Yéndiz y Vicente Villalba Alcalá. Fue un ameno encuentro donde conversamos de los asuntos domésticos y de la inevitable situación política del país. Es natural que eso ocurra en medio de la vorágine que nos abraza a todos por igual, sin importar credo, raza o filiación política.
El lugar de reencuentro fue la acogedora vivienda de Alberto González, ubicada en la calle Cedeño de Marigüitar. Nos dimos cita 5 personas con mundos distintos y visiones políticas diversas para tratar de develar los entretejidos de una cruda realidad social, económica y política que golpea a todos sin misericordia. Un ejercicio democrático marcado por las vivencias y experiencias de cinco individuos preocupados por el devenir nacional.
Allí, en medio del verdor y bajo de una frondosa mata de mango, es propicio destacar la presencia de Vicente Villalba Alcalá, hombre de vasta formación social cristiana que nos visitaba desde Cumaná donde vive desde hace un buen tiempo. Los años parecieran no minar su robusta figura, menos su aquilatada mente que destila ideas acuciosas y de gran visión futurista. Conserva la calma y su voz es pausada cada vez que interviene para deshojar la realidad reinante. Es crudo y práctico en el análisis y siempre aflora con anécdotas los aspectos que triangulan la política como el arte de hacer posible lo insospechable. Sólo basta la voluntad de los actores para construir los hechos.

Vicente Alcalá, como suelen llamarlo en Marigüitar, sorprende a todos con su estilo discursivo. No es para menos. Es un güireño que se vino a echar raíces en Marigüitar desde hace muchas lunas. Aquí formó un hogar con Trina Velásquez, cuya unión le dio tres hijas de las cuales se siente orgulloso: Maritza, Audalys y Virginia. Todas ellas son buenas profesionales. En Marigüitar, fue varias veces concejal por el partido Copei. Gran luchador por los problemas de las comunidades, aguerrido y buen orador. Sus adversarios políticos de antes hoy son sus grandes amigos con quienes comparte amenamente sus vivencias y anécdotas.
En la actualidad vive en la Urbanización Bermúdez de Cumaná y, sin temor a su avanzada edad, se le ve andar diariamente por el mercado municipal donde realiza actividades comerciales. Camina enérgicamente por las calles cumanesas con un espíritu emprendedor y optimista. Vicente Alcalá es así; no se amilana ante las adversidades. Resuelve cada situación apremiante y sirve a todos sin pedir nada a cambio. No vacila a la hora de tomar decisiones. Frecuentemente viaja en autobús a Caracas para comprar mercancías. Sale de noche desde Cumaná para llegar de madrugada a la capital de la república, va a Quinta Crespo y El Cementerio, desayuna y ya a las 10 de la mañana de ese día toma el bus en el Terminal de Oriente para regresar a su casa cuando los rayos del sol se esfuman en el horizonte.
La verdad es que resulta placentero reencontrarse y dialogar con este admirable ser humano. Con una chispa de humor va revelando sus momentos de gloria en la política marigüitense. Hoy, no milita en partido alguno pero se confiesa socialcristiano. Siempre en su discurso nos recuerda a su gran amigo Eurípides Zavaleta, paisano suyo ya fallecido y ex dirigente del MAS. La verdad es un honor haber compartido con Vicente Alcalá, ese hijo de Güiria que se vino a compartir con nosotros sus vivencias y análisis políticos en este asueto de Semana Santa.
¡Dios le siga dando mucha salud y elocuencia!

