Las formas de expresar disconformidades sociales y/o políticas suelen ser múltiples. Varios autores asocian la enfermedad colectiva, así como la interpretación de ella, con una respuesta al acontecer diario, vinculado al sufrimiento del cuerpo social. O sea, dan la indicación de que el sufrimiento por insalubridad se puede asociar con el padecer social del colectivo, como parte sustancial de su manifestación. Asocian así el cuerpo social enfermo con la enfermedad física de cada uno de sus integrantes al mismo tiempo. Curiosa pero acertada visión.
El limonero del señor no solo es el título de uno de los poemas más populares de Andrés Eloy Blanco, sino que recoge en él elementos históricos de una peste vivida en Venezuela. También de la cura de esa peste propiciada por una planta, con la que podemos asociar desde luego la legendaria creencia en Venezuela de la curación con hierbas, o frutas, o vegetales. Tanto así que uno de los libros más afamados de un autor muy conocido en el siglo XIX venezolano, ese que lo plantó en la conciencia latinoamericana, no fue su excelente obra de teatro, que registro en mi libro sino Medicamentos indígenas (1868), de Gerónimo Pompa.
Por su parte, el poeta popular que fue Andrés Eloy no estaba exento por supuesto con su partido de la lucha ante una, otra, feroz dictadura. La cura del limonero es una evocación también de cura religiosa, sí, pero de cura contra la peste. Por eso se resiente el corte del árbol. El corte de la sanación, de la posibilidad de otorgar esa sanidad, y más, mucho más.
En un pueblo cercano a Caracas, como Paracotos, la imagen que circuló este miércoles en procesión de El Nazareno trajo recuerdos, como bien lo indica la reseña hecha entre El Tequeño y El Paracotazo, porque no estuvo adornado precisamente de orquídeas el santo. El Nazareno de Paracotos llevó una mata cargada de limones. La asociación resulta inmediata, el Nazareno de San Pablo, la peste, el Coronavirus, el poema de Andrés Eloy.
Más allá de las dificultades económicas y pragmáticas, no solo dinerias, de la consecución de orquídeas en tiempos de ardor y sequía en nuestras montañas, El Nazareno y el limonero curativo son imágenes fuertes del acontecer social, de la salud popular, como lo expresa el poema del escritor grande y querido. Fue una imagen en procesión. Pero una imagen que circuló la cura por todo el pueblo. Llamativa manera de decirlo. Honda manera de decirlo. Congraciado con mi pueblo, como nunca antes.

