Ya, es un hecho que la sociedad venezolana entiende y relaciona los efectos entre devaluación e inflación, generando expectativas de una mayor devaluación e inflación constante y pérdida de confianza hacia las políticas económicas del ejecutivo nacional.
A su vez, estas expectativas negativas de una mayor devaluación reducen la competitividad de los exportadores al aumentar sus costos de producción y genera un efecto desfavorable en nuestro comercio internacional, ocasionando una creciente desconfianza futura en los exportadores
Por otro lado, la medida económica de inyectar dólares y euros al mercado no ha parado la devaluación monetaria. Y mucho menos la brecha entre el dólar paralelo y el oficial, la cual, se ensancha cada día. Es correcta la afirmación del colega economista José Guerra en diciembre del 2024 en su advertencia de que “el BCV al no contar con reservas internacionales, no puede detener la devaluación del bolívar”. Por tanto la demanda de dólares estará siempre por encima de la oferta con su correspondiente efecto sobre el aumento de la divisa, aumento creciente de los precios de bienes y servicios y volver a entrar en una hiperinflación están dadas las condiciones.
Economista y profesor universitario.

