pancarta sol scaled

Rafael Fauquié: Esta voz con que vivo II

Compartir

 

Existen palabras que aparecen porque sí, porque algo las inspira, las alienta, las convoca… Y permanecen luego, silentes, por mucho tiempo encerradas sobre sí mismas, hasta que algo logra rescatarlas del lugar donde permanecían enterradas.

Cada nuevo libro terminado exige el nacimiento de otro que, concluido, originará otro… Y así interminablemente.

Distingo un paralelismo entre experiencia de vida y experiencia de escritura: analogía entre la pasión por crear y la pasión por vivir.

Me resulta muy difícil apartarme de cierto sentimiento de arbitrariedad a la hora de escribir. Sin embargo, a medida que ordeno mis palabras, la escritura pareciera cobrar vida propia, vivir por ella misma.

Todo proceso de escritura parte de algún determinado propósito. La inspiración sola es insuficiente a la hora de escribir. Solo la voluntad y la constancia permitirán a la escritura alcanzar una forma definitiva en la que todas sus partes, certeramente, se correspondan.

Escribir es fundar con la palabra: signo preternatural de la voz evocando al primer hombre nombrando cuanto precisaba decir.

Me horroriza la imagen de la escritura sacrificando la vida del escritor.

Escribo voces que son ecos y son reflejos. Paradoja de unos y otros; siempre será posible adivinar, en su fugacidad, la eternidad de algunas comprensiones y verdades.

Escribir es mucho más que solo una forma de nombrar. Es también un hacernos a nosotros mismos; una manera de crearnos o, acaso, de inventarnos; una forma de estar en el mundo y de escoger de qué manera permanecer en él.

Mi ideal de escritura: que mis voces me rescaten del silencio que aguarda por casi todos.

Peligros de la escritura: decir en exceso, decir poco, decir inoportunamente…

Escribo prosa, escribo poesía… ¿Dónde comienzan y terminan los límites de una y otra? Nuestro tiempo las ha reunido en espacios cada vez más cercanos. Poesía que es prosa, prosa que es poesía. Nuestro es el tiempo de la prosa… Y de la poesía. Tiempo que escucha cadencias poéticas en medio de la lineal contundencia de la prosa y contempla cómo la hilvanación de la prosa se bifurca por entre las impredecibles variantes de la poesía. Nuestro es el tiempo de la versatilidad y la inclusión, de la suma y la cercanía. No solo en la escritura: en la plástica, la pintura se aproxima a la escultura y ésta se incorpora a la arquitectura. Los medios audiovisuales se transforman en lienzos expresivos de un decir que, en todos los espacios, se pretende expansivo, multiplicante, ilimitado…

Siempre será poética la escritura que se esfuerza por ser plenitud de una forma en relación a lo expresado por ella.

 

Traducción »