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Ezequiel Querales Viloria: Trump ¿Sepulturero de la migración mundial?

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¡Mírate en ese espejo!, deberían recordarles los asesores del presidente de los Estados Unido, Donald Trump, para detener el ímpetu anti inmigratorio que abriga en su pecho desde que llegó a la Casa Blanca.

O al menos, para proponer una geopolítica global concertada, sostenible en el tiempo, para abordar el escabroso tema. No exponerse como lo hace, ganarse el reprochable laudo mundial, como “El gran sepulturero de la migración universal”.

El espejo al que aludimos, no es otro, que el recorrido a lo largo de dos siglos y medio de la historia estadounidense, manejando esa tensión entre los recién llegados y los que quieren cerrarles las puertas.

Ante tan cruda e irrebatible realidad, es necesario hacerle hincapié al rubio mandatario, que EE.UU, es un país fundado y sostenido por inmigrantes, con 250 años, o más, creciendo, gracias a la experiencia y conocimiento de la inmigración, procedente de todos los rincones del mundo.

Recordarle asimismo, que el país que sembraran con “sangre, sudor y lágrimas”, George Washington y Abraham Lincoln, es sin duda alguna, el paradigma de la inmigración universal. Y hasta ahora, no hay otro país que lo supere.

Y como la guinda del frasco, increparle “face to face”, que su enigmática esposa, Melania Trump, es inmigrante. Que 11 millones de vecinos mexicanos, de vieja o reciente data, pueblan su territorio. Al igual que lo hacen cerca de 3 millones de hindúes y chinos, cada uno, en su tiempo y motivo.

A esa larga lista inmigratoria se suman filipinos, salvadoreños, vietnamitas, cubanos, guatemaltecos, y dominicanos, con más de un millón de coterráneos. En menor proporción, están colombianos, canadienses, ingleses, jamaiquinos, hondureños, haitianos y venezolanos (600,000 aproximadamente), según ultimas estadística ONU y Datosmacro.com, radicados, legal o ilegalmente en ese gran nación.

Desde Maine, Nueva York, New Jersey, West Virginia, ubicados en el extremo este de la nación, hasta los  condados, fábricas y sembradíos de Washington, Nevada, California o Arizona, en el extremo opuesto, esa gran masa de extranjeros, se  juegan su  porvenir, apostándole al otrora “Gran Sueño Americano”.

Como lo han establecido, sociólogos, analistas y expertos geopolíticos, no se trata solo de perseguir, atrapar, encarcelar y meter en un avión a inmigrantes y enviarlos a sus países, u otros destinos concertados, para esa riesgosa misión deportadora. O bien, recluirlos en la cárcel de Guantánamo, en Cuba.

Y menos, aplicar tan inadecuada receta, a aquellos migrantes espantados por la guerra, como el caso de los ucranianos. O de los que sufren la terrible pesadilla, como la de más de 8 millones venezolanos, 600 mil de los cuales se encuentran en esa nación, que también fueron espantados de su tierra, por el nacional socialismo, nazi fascista, que actualmente oprime y castiga a su población civil.

Venezuela, país caribeño donde en mala hora, se instaló un régimen fascista, diestro en el robo de elecciones, el chantaje, la mentira, el cinismo, que sabe jugar a la picardía política de falsa democracia, combinada con miedo y terror, similar al de la tiranía cubana, para eternizar sus dominios de terror, como en el que se aplica desde hace 66 años en la isla.

Son razones, particularmente razonables, a tomar muy en cuenta, antes de empezar a cavar sepulturas insondables de inmigrantes, como las que recién emprendiera Donald Trump, acciones que por su condición populista y corto placistas, están condenadas al fracaso.

Aunque no están relacionadas de un todo con la polémica política inmigratoria de Trump, estimamos, que las acciones tomadas por Nayib Bukele, que le han dado buenos resultados, no solo para acabar la delincuencia y frenar la masiva emigración a Estados Unidos, resultan ahora, mucho más realistas y sustentables, que las del mandatario estadounidense.

Bukele entendió desde un principio, que no solamente se trataba de construir modernas cárceles para encerrar la peligrosa delincuencia de su pequeño e ingobernable país y parar el éxodo poblacional. Sino que paralelamente, había que ocupar tanto a los delincuentes, como al resto de la población, en un funcional desafío laboral y productivo. Todo apuntalado con una intensa educación. De allí la construcción de la más grande y multifuncional biblioteca que ahora existe en toda Centroamérica.

Algo parecido, tendría que emprender Trump, hacia los migrantes que permanentemente llegan a EE.UU, para que su política migratoria pudiera cristalizar. Que en paralelo a las deportaciones, al menos iniciar en sus países, algunos de los tantos desarrollos estadounidenses, que embelesen a los de afuera.

Y nunca olvidar, que los migrantes como caminantes de rutas inciertas que Dios ha trazado, mucho antes del histórico éxodo de los judíos desde Egipto, a la Tierra Prometida, la vida ha sido una eterna migración a los distintos confines del orbe.

Y aunque ahora Trump, funja como el más poderoso sepulturero de migrantes del mundo, difícilmente podrá acabar con las migraciones hacia su país, si no se eliminan las razones que las generan.

Con información de BBC Mundo Noticias, ONU y Datosmacro.com.

ezzevil34@gmail.com

 

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