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César Guillen: El ciudadano común ante el próximo 10 de Enero del 2025

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La cuarta pudrió la democracia…en la quinta le salió la gusanera.

Los venezolanos queremos salir de esta tragedia. Nuestro objetivo son el respeto democrático a los resultados de las elecciones y así iniciar el largo, duro, pero indetenible proceso de la reconstrucción de Venezuela. La de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, bajo el imperio y rigor de las leyes democráticas. Nuestro deber, es rescatar al país de la peor catástrofe de nuestra historia que comprometió nuestra soberanía a intereses extranjeros ligados al autoritarismo, como lo demuestran el actuar de Rusia y Turquía en el medio oriente.

Esa fecha crucial para el país, bajo el liderazgo de esa extraordinaria venezolana que le ha dado una lección de coraje, compromiso y moral a la degradada fauna política tradicional, supone el inicio de las estrategias para afrontar la crisis humanitaria producto de la corrupción y del debilitamiento de la integridad nacional. Una muestra de ello, es que los cuatro últimos presidentes de PDVSA, han salido por corrupción. Sacrifican al títere de turno, mientras los tentáculos siguen intactos. Esto ha sido público y no terrorismo mediático.

Son más de 20 años en lo que han sido inmensos los sacrificios. El estado, ha utilizado las armas de la república para la persecución política y las torturas, son centenares los caídos por la represión y la violencia, por la falta de asistencia médica y de los millones que permanecen en el exilio forzado. A pesar de todo, hemos permanecido de pie sin renunciar a nuestro objetivo de restaurar la libertad, ejemplo de ello la de los trabajadores de la verdadera oposición democrática que no han abandonado nunca, la protesta pública.

La crisis no admite espera para una solución. La defensa y el cobro de los resultados de las elecciones de septiembre del 2024, será una salida que permita concretar una solución constitucional, pacífica y democrática, con el respaldo y presencia de la comunidad internacional. Una solución política para el retorno a la democracia con el reconocimiento incondicional de los resultados electorales. Lo contrario, es un gravísimo riesgo para los que juegan directa e indirectamente a la continuidad de esta crisis terminal.

El venezolano común no quiere seguir ensangrentando a su país, la venganza no es su estilo. Solo un pequeño grupo de fracasados y resentidos, han dado muestras de su conducta, sumiendo al país en esta tragedia al tiempo que saquean el tesoro nacional.  Se debe confiar en la aplicación rigurosa de las leyes para sancionar a los responsables de los sectores político, militar, de la economía, de los medios y de otros factores de la sociedad que colaboraron en esta degradación generalizada a lo que llego nuestro país.

Además de los esfuerzos de los gobiernos demócratas y de la comunidad internacional para que la mayoría de los venezolanos alcance una solución integral a su crisis, se debe mantener la presión interna para que el régimen entienda que no tiene destino. El persistir en someter al país por la fuerza, la coacción y la violencia, lamentablemente les traerán resultados trágicos sin excepción. Ya muchos de ellos acobardados, acuden ante las embajadas y entes internacionales, ofreciendo su colaboración a fin de proteger a sus familias.

Igual le sucede a quienes a mi entender son tanto o más responsables que los miembros de una comuna o UBCH, los grupos económicos de siempre. Su particular forma de hacer riquezas, proviene de la cuarta república, quienes, a través de negocios con las empresas del estado, y de decretos como” El borrón y cuenta nueva” de CAP y el asumir “la deuda externa privada por el tesoro nacional” del beodo de lusinchi, le aseguró cuantiosas fortunas a costa del tesoro nacional. Son los mismos que afirmaron públicamente que “El bloqueo, era el origen de la crisis venezolana”. Asqueantes personajes.

Tiempo de tensiones y de decisiones, en la que el valiente tiene miedo del contrario, y el cobarde de su propio temor. Siempre es bueno rezar, pero los cielos no ayudan a los hombres sin voluntad ni determinación.

Los que pudieron huir lo hicieron, el emperador también se disponía a hacerlo, pero la plebe que no tenía forma de escapar por no tener los recursos ni los medios para hacerlo, rodeó el palacio. Los soldados en vez de defender a su amo, se amotinaron y los siervos más cercanos aterrados por prevenir una venganza por ser colaboradores con el cobarde traidor…lo ajusticiaron… Roma, 470 DC.

 

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