Ya lo había predicho Heráclito: “Todo es contradicción y cambio”. La vida se mueve así. Los hechos terminan imponiéndose más allá de nuestros deseos. La realidad es movimiento y se abre con su vibrante fuerza hacia otros derroteros. En eso consiste la dialéctica tan bien trabajada por Wilhelm Hegel y Karl Marx, aunque cada una de ellas difieran en su enfoque. El primero se esmeró en el movimiento de las ideas, el otro lo hizo desde las condiciones materiales del individuo.
Estos dos filósofos alemanes tuvieron que leer a Heráclito para producir sus vastas obras que aún siguen cautivando a un gran número de seguidores en el planeta. “Fenomenología del espíritu” de Hegel y “El capital” de Marx son fuentes emblemáticas de la filosofía que ha trastocado las almas de diversos personeros políticos y pensadores más recientes. Pero, repetimos, el padre de ambos filósofos es Heráclito, a quien también estamos obligados a leer para comprender la realidad que vivimos en Venezuela.
Es una verdad irrefutable. El cambio es indetenible y se propaga con su torrente por todo el tejido social de los venezolanos. Muchos quizás no lo están viendo ante la quietud aparente, pero los hilos se mueven y van abriendo nuevos horizontes que sorprenderán al colectivo. Los hechos se mueven de manera oculta, producen una bifurcacion y, luego, emergen holográficamente a la luz de todos para sorprender con su magia.
Las voces están allí, con su rabia y llenas de silencio. Tratan de sortear el miedo desplegado desde palaciegas para dar el salto final en el momento oportuno. Algunos no parecen darse cuenta de lo que ocurre y se precipitan al vacío. Buscan sacar cuenta con ofertas electorales a corto plazo, olvidándose de un claro acontecimiento que dejó huellas el 28 de julio de este año que muere. El fraude está descubierto a la vista de todos y ha despertado los más insospechados pensamientos y pasiones en el zoon politikon, parafraseando a Aristóteles.
Es una realidad emergente que se asemeja a un iceberg. Hasta ahora lo que se proyecta es el témpano de hielo, la parte visible y más pequeña, ante la mirada colectiva. Pero, el tamaño más grande, ese que ha estado sumergido, va cocinando todo tipo de dinámica para emerger con fuerza y producir los cambios necesarios en nuestra sociedad. Pues, la mentira sucumbe ante la verdad de los hechos.
Politólogo y profesor universitario

