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Mireya Lozada: Votar por Venezuela

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Las elecciones presidenciales convocadas para el próximo 28 de julio, han movilizado la esperanza de cambio, libertad, democracia y paz en la población venezolana.

Luego de más de dos décadas de odios, resentimientos, divisiones, negación del adversario, del uso y abuso de la polarización, como instrumento de control social y político, hoy Venezuela transita la construcción de un nosotros colectivo.

Viejos y nuevos excluidos luchando por el reconocimiento, por la equidad frente a los privilegios, por la justicia contra la impunidad, buscando restablecer la dimensión ética de la actuación política, en medio de la fractura del tejido social y extravíos de identidades personales, grupales, partidistas.

Sumida en una crisis caracterizada como ‘emergencia humanitaria compleja’, éxodo migratorio y graves violaciones a los derechos humanos, Venezuela sueña y transita hoy el horizonte de transición aún incierto que ofrecen las próximas elecciones, cuyo resultado expresará la voluntad popular, si se respetan y garantizan las condiciones electorales contempladas constitucionalmente.

Este tránsito plantea el gran desafío de avanzar en un diagnóstico compartido sobre los problemas a abordar de manera urgente, y llegar a un acuerdo sobre una perspectiva estratégica capaz de construir un proyecto de unidad nacional que convoque a todo el país para hacerlo posible. La construcción de confianza se establece entonces como condición para la gobernabilidad y la democracia.

Este proceso exige el reconocimiento de los obstáculos surgidos en la búsqueda de soluciones a los problemas objetivos, pero también las dificultades subjetivas que afectan directamente la confianza, la experiencia sostenida en el cumplimiento de promesas, acuerdos y valores compartidos, que faciliten proyectar una visión estratégica común. La transición exige que actores con distintas posiciones políticas, reconozcan las diferentes percepciones del pasado reciente, de la crisis actual y las políticas futuras que permitan construir conjuntamente un Proyecto País, en el marco de la reinstitucionalización y restablecimiento del  Estado de Derecho. Tarea que requiere la participación de todos los sectores nacionales en torno a la Constitución vigente.

Este proceso tomará tiempo, tal vez tanto como la crisis actual. La fragmentación y polarización social es un obstáculo que debe ser reconocido, tanto como la unidad y la voluntad de reencuentro. El propósito de reconciliación nacional, dará cuenta de un comportamiento colectivo que instaure el diálogo y la cohesión social como condición para alcanzar la convivencia pacífica y democrática.

El entusiasmo, la alegría ciudadana de compartir esta lucha común por Venezuela, dentro y fuera de nuestras fronteras, es la fuerza que guía esta acción colectiva y su capacidad de resistencia contra el poder que busca doblegar la libertad, la voluntad y la dignidad de la población. Es esta esperanza que resiste y crea futuro la que nos llama a votar por Venezuela.

Profesora del Instituto de Psicología de la Universidad Central de Venezuela

 

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