De entrada, aclaro que no soy diplomático, sino un inquieto periodista, muy impresionado, por el desigual y hasta injusto tratamiento, dado al bochornoso escándalo diplomático del momento.
Nos referimos, a la corajuda, temeraria y tan condenada decisión del joven y democrático presidente del Ecuador, Daniel Noboa, de ordenar tomar por la fuerza, la embajada de México en Quito, para arrestar al ex presidente Jorge Glas, prófugo de la justicia, y hacer valer el imperio de la Ley en su país.
Viendo los hechos desde la distancia, convenimos en que el repudiable suceso de Ecuador, ciertamente, violentó todos los códigos convenidos, acatados y resguardados, por la diplomacia internacional.
Por eso no asombra, el unánime repudio del mundo diplomático, y condena en cadena, en la que hasta la ONU, la OEA, y la Casa Blanca, levantaron sus voces de protesta, contra el violento procedimiento.
Convenimos, en que todo se afianza y sustenta, en la “Vía Diplomática, Vía Consular, Cooperación Jurídica Internacional, Derecho Internacional Privado”, y demás tratados consagrados en los Convenios de la Haya.
Hasta ahí todo muy bien, en este mundo civilizado que valora, cuida y protege con celo, el “Orden Establecido”, para la cordial convivencia internacional, en aras de su propia y segura supervivencia.
Espectacularmente, presenciamos como “Todos a Una”, salieron a la escena internacional, a defender como “fiera herida”, la antigua y señorial triada, de la soberana extraterritorialidad, convenida y respetada.
¿Pero qué hay de la contraparte?
Nadie, o casi nadie, habla de las poderosas razones que tuvo el joven mandatario Daniel Noboa, para incurrir en tan grave y horrenda falta, sin importarle enfrentar al mundo, y remecer, los propios cimientos de la diplomacia internacional.
Un tanto tímida, y tras días de “bombardeos”, por los medios y redes sociales, la cancillería ecuatoriana, dio a conocer, la tan esperada repuesta.
Además de bien fundamentada, la justificación fue tajante y categórica. “Un prófugo sobre quien pesan dos sentencias ejecutorias por delincuencia común y medida cautelar, con la obligación de presentarse periódicamente, ante la autoridad ecuatoriana, no puede ser considerado un perseguido político, religioso, o étnico (…).
Se explicó, que desde 17 de diciembre 2023, en que México admitió a Glas Espinel, como huésped en su sede diplomática, el gobierno ecuatoriano se abocó a agotar todas las instancias diplomáticas, así como a consignar todas las pruebas emanadas de la Corte de Justicia Nacional y de la Fiscalía General del país, para hacer valer, las verdaderas razones del caso.
Pero nada de eso bastó para superar el grave impase diplomático, entre los dos países, y el gobierno de López Obrador, prefirió otorgarle a Glas, el rango de asilado político. Se especula, que lo hizo por su filiación izquierdista, como el de su partido Morena.
Obviamente, prefirió pasar por encima de los principios fundamentales de no intervención en los asuntos internos de un país, así como quebrantar las leyes soberanas y democráticas del Ecuador, lo que desencadenaría el bochornoso desenlace ya conocido.
No cabe duda que el valeroso Daniel Noboa, se echó el mundo a sus hombros, en defensa de los valores primados y dignidad de su patria: el imperio de la ley, la justicia, y seguridad de los ecuatorianos.
“No podía permitir que se asile a delincuentes”. Fue su tajante repuesta, en un escueto comunicado.
De la otra parte, avergüenza, ver ahora a un populista, López Obrador, que prefirió acatar los dictados comunistas de los foros de Puebla y Sao Paulo, para proteger a un convicto y confeso delincuente, pidiendo que Noboa, rinda disculpas públicamente, so pena de ser expulsado de la ONU, solo para ridiculizarlo.
Y la gran pregunta es: ¿Qué está ocurriendo en la diplomacia universal, cuando se subestima el trasfondo criminal, en el que se incurre, cada vez, con más frecuencia, para auxiliar a delincuentes?
¿O acaso, ya la impoluta diplomacia del mundo, mutó a esas formas vergonzosas, de las mafias del delito, por lo que habrá que hacer de ella, profundas revisiones, o librar nuevas, y urgentes batallas?
Con información del diario El Universo y la revista Semana – ezzevil34@gmail

