Ante la seria disyuntiva de perder la Esperanza o seguir esperanzados, dilema que probablemente se plantean algunos compañeros y hermanos en la causa por la Libertad y la Democracia, nuestro llamado en estas horas tan difíciles es a no resignar la moral y el espíritu, a no bajar los brazos y a seguir firmes con nuestra líder María Corina Machado hasta donde nos den las fuerzas.
Dadas las circunstancias y las formidables barreras y dificultades que se interponen en el camino a la Victoria, no la tenemos ni la tendremos fácil, y antes bien, serán muchas las batallas por la Dignidad que aún habremos de librar, mas, en nuestro léxico no existen ni las palabras ni los conceptos renuncia y deserción.
El poema que sigue (escrito en 2016), uno de esos textos que se fueron pergeñando solos mientras en la soledad nos hablábamos a nosotros mismos, para espantar con nuestra locura amaestrada el peligro de perder la cordura, quiere ser en este crítico momento, tanto una declaración de principios como un canto de aliento…, pero también un exhorto a la reflexión a quienes en nuestras filas tengan dudas.
Hoy está dedicado, precisamente, a la compañera María Corina Machado, adalid de la resistencia democrática en Venezuela, a los hermanos que padecen la persecución, el secuestro y el exilio, y, en fin, a todos los venezolanos que no se rinden, que no pierden la Esperanza, incluyéndome, y que valientemente contribuyen a mantener en alto Hasta El Final la bandera libertaria.
Culto insensato
Si el Universo arcano
revela desde siempre
que nada se detiene
Si el Sol nos asegura
que el ocaso no es más
que el preludio del alba
Si la Luna confirma
que las aguas que bajan
son las mismas que suben
Si la Tierra promete
que después del invierno
siempre habrá primavera
Si esos Grandes Maestros
no hablan de dilemas
sino de certidumbres…
¿Con base en qué recelos
profesamos los hombres
el insensato culto
a la desesperanza?

