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Arminda García: La autoexigencia constructiva

 

Con el fin de lograr, que podamos encaminarnos en nuestras vidas, nos corresponde demostrar cierto nivel de autoexigencia, lo cual, representa la búsqueda de la excelencia en lo que hacemos, en nuestro día a día, así como, en lo que nos proponemos. Por eso, debemos saber administrar muy bien este aspecto, para asumir el control y no permitir que no se cumplan nuestras expectativas.

Las personas autoexigentes, son esas que aplican orden y disciplina de manera rigurosa, tienden a ser demasiado autocríticas, buscando una mejor versión de sí mismas, lo cual, es relevante para consolidar el éxito y alcanzar el alto nivel que deseamos. Sin embargo, el problema es cómo manifestamos este perfeccionamiento, por lo que, debemos tratar de hacerlo de forma constructiva.

Esa necesidad de tener todo controlado, de siempre aspirar a ser mejores de lo que somos, con pensamientos impositivos, considerando que nuestro esfuerzo nunca es suficiente y evitando a toda costa incurrir en errores, implica una gran dosis de autoexigencia, que nos puede causar ansiedad e inseguridad. Por otro lado, nos impide plantearnos metas realistas afectando además nuestras emociones.

Asimismo, se sugiere hacer un esfuerzo para identificar lo que es realmente importante, concentrarse en el proceso más que en el resultado, hacer el intento por establecer objetivos más cercanos a la realidad, así como, entender que podemos incurrir en equivocaciones. Igualmente, conviene ser cuidadosos identificando esos pensamientos que nos están llamando a ser demandantes, pues, debemos entender que no se puede pretender tener todo controlado.

En este sentido, se hace prioritario buscar la forma de disminuir un poco la presión, plantearnos metas más acordes, avanzando paso a paso, sin dejar de establecer aspiraciones de alto nivel. Además, para esto, es recomendable revisar cuáles son nuestras propias limitaciones, así como, las debilidades y fortalezas presentes en nosotros. De esta manera, nos podemos plantear una idea más real de nuestras capacidades, con el fin de, potenciar los puntos fuertes y mejorar las deficiencias existentes en nosotros.

Para terminar, es importante recordar lo oportuno de no caer en la autoexigencia exagerada, pues, puede causar ansiedad.  Por eso, debemos procurar aplicarla de manera que sea favorable, que nos lleve a dar lo mejor de nosotros mismos y permita superarnos. De igual forma, cabe hacer un esfuerzo por no apresurarnos a querer hacerlo todo en un mismo momento de manera perfecta, tratando de guardar el equilibrio necesario, así como, reconocer lo vital de hacer estos ajustes poco a poco, ya que, a veces no nos damos cuenta de que estamos incurriendo en ese tipo de actitud demandante que nos desgasta.

 

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