Los precios de la carne siguen aumentando y afectan directamente a los bolsillos de los bolivarenses. En los mercados, el kilo de carne de primera y de segunda tiene un valor 4.200 bolívares, mientras que la chuleta de res se vende en 4.900 Bs. Esta subida golpea el presupuesto de los hogares y obliga a ajustar la compra diaria.
De plato fuerte a lujo: el lomito se dispara por encima de los 6.000 bolívares en Ciudad Bolívar.
Los cortes más buscados tampoco escapan a la inflación. El lomito se ofrece en 6.090 bolívares y la punta y solomo en 5.390 bolívares. Para muchos, consumir carne de primera calidad se ha vuelto un lujo que una vez al mes quizás puedan darse.
Otros productos también muestran incrementos. El queso blanco se consigue en 1.985 bolívares, el cochino en 3.500 bolívares y el tocino en 2.000 bolívares, acercándose poco a poco al rango de los cortes de res. Aunque algunos rubros aún se mantienen por debajo de los 4.000 bolívares, la tendencia apunta a que pronto podrían superar esa barrera.
Los vendedores explican que los costos de transporte, refrigeración y reposición han impulsado los aumentos. La consecuencia es clara: la demanda ha bajado y muchos compradores prefieren llevar menos cantidad o sustituir la carne por opciones más económicas como el pollo o la asadura.
La realidad es que en Ciudad Bolívar la carne se ha convertido en un producto de difícil acceso. Con precios que van de 4.000 a 6.500 bolívares, las familias enfrentan un reto diario para mantener una dieta balanceada.
Marco Roldán – Fe y Alegría Noticias

