La sistematización destructiva del país a lo largo de 26 años de manera ininterrumpida; atravesada por el secuestro institucional; la depauperación e intervención de los sectores económicos, industriales, laborales, y sin ánimo alternativo en lo político, nos da cuenta de la intención y vocación totalitaria que transpira el gobierno de facto, libre de máscaras ¨democráticas¨, luego del robo de las elecciones presidenciales del 28J/2024, origen de toda la tragedia actual en nuestro país.
Esa visión anacrónica, según la cual, exclusivamente ellos pueden y deben conducir los destinos de la nación, a pesar de que solo pueden exhibir un rotundo fracaso, se mantiene por el empleo de extremos aberrantes como el terrorismo de estado, a través del cual, someten a la sociedad por la fuerza; la desaparición forzada; el encarcelamiento de ciudadanos inocentes, sin derecho a la defensa; víctimas de la violación de sus DDHH; torturas, y tratos crueles, a pesar de que el país haya suscrito, y ratificado convenios internacionales para la defensa de derechos fundamentales.
La otra cara de esa moneda totalitaria, es la propaganda falsa que crea la ilusión de prosperidad, mediante el uso de sujetos vinculados a las academias; cadenas de radio; televisoras secuestradas por el dinero de la corrupción, y el presunto lavado de activos; activistas dedicados a la manipulación de redes sociales, animando ¨el baile de sus arlequines¨, e insuflando proventos a sus coristas, cada vez más desafinados; tristes, y deshechos, con la intención de fingir normalidad.
No obstante, hay una realidad lacerante que destruye el alma humana, precisamente por ser la contracara de lo que el poder secuestrado pretende vender al mundo, cual mansos corderos.
Nos referimos a la catástrofe que significa el crecimiento exponencial de la diáspora venezolana por encima de 8 millones de ciudadanos que huyen de la persecución política; la pobreza material; la destrucción de todos los valores republicanos, y democráticos que alguna vez emocionaron la existencia de nuestra convicción ciudadana dentro de la idea de la construcción del desarrollo del bien común, para convertirnos en esta suerte de miseria africana; dividida por el odio que sembraron los acomplejados disfrazados de redentores.
Nos referimos también a los que decidieron quedarse por convicción, o por necesidad, hoy sometidos a las más intensas penurias de carácter, no sólo político, sino –tan grave como ello- las socioeconómicas. La destrucción del empleo, y el salario; el aumento del subempleo y la explotación; el desempleo; la delincuencia con un crecimiento dramático, todas al mismo tiempo expresiones de la decadencia inducida por el fracaso de un modelo de vocación totalitaria.
Una sociedad sometida a la destrucción de toda la infraestructura construida en los años de democracia representativa, que hoy resiste a duras penas, pues no hay inversión para su mantenimiento, ni tampoco en la construcción de lo nuevo y muchas veces prometido. Hoy no hay asistencia social pre y hospitalaria para atender la salud precaria de la ciudadanía; la prospera, y eficaz profesionalmente PDVSA ya no existe; acabaron con las empresas básicas de Guayana; las zonas industriales de Guarenas-Guatire; Aragua y Carabobo; el Metro de Caracas –otrora joya de la Democracia- es hoy un despropósito. No hay construcción de nueva vialidad urbana; suburbana, ni agrícola, solo cambio de nombres de ilustres venezolanos, por el de revolucionarios de pacotilla, es decir, maquillaje barato para engañar a la galería, mientras ocurre de manera paralela el desfile de fortunas mal habidas, en el mar de la corrupción más grotesca de que se tenga memoria.
Todo se reduce a un discurso de ocasión; siempre grandilocuente y ¨patriótico¨ para atender, de acuerdo a los intereses del momento algún evento que pueda causar conmoción. Dónde quedó –por cierto- la efervescencia de la defensa del Esequibo? Qué pasó con el ¨Gobernador¨ de esa Entidad? Por fin el Esequibo es nuestro, o no? Nuestras Fuerzas Armadas ejercen soberanía en el territorio Esequibo, o están dedicados a otras labores más ¨nobles¨?
Ah no, ya tenemos otro cuento más ¨emocionante¨ para concitar el acompañamiento y solidaridad del ¨pueblo¨ por la necesidad de combatir al enemigo externo, el imperialismo.
Se acabó El Esequibo; el robo electoral del 28J; el terrorismo de Estado; el desempleo; la destrucción del signo monetario (el dólar nos torció el brazo y el cuello), y ahora vamos ¨todos a defender la patria de la pretensión imperialista de quedarse con nuestras riquezas¨!
Se les acusa de organización criminal vinculada al tráfico de drogas, y lo niegan; pero son incapaces de juntar esfuerzos para contrarrestar la existencia del delito. Se les acusa de la violación sistemática de los DDHH de la ciudadanía, pero son incapaces de demostrar lo contrario, incrementando el número de presos políticos, y sin ofrecer –tampoco- un gesto de buena voluntad para su liberación mediante el decreto de la amnistía general, tal como ha sugerido incluso, su socio ideológico, el Presidente colombiano.
Dicen estar dispuestos a conversar y negociar salidas a la crisis con factores internacionales, pero quedan en evidencia al intentar ganar tiempo para mantenerse en el poder. Si se les hace el día oscuro, salen corriendo a pedir ayuda a la Iglesia Católica mundial, a pesar de que intentan destruirla con insultos y falsas denuncias a sus más calificados Obispos en el país.
Frente a la existencia de una amenaza de miedo creíble con la presencia de la flota norteamericana y sus aliados en el Caribe para combatir el tráfico internacional de las mafias de las drogas, lejos de colaborar, diseñan un nuevo discurso y la defensa de la patria como excusa para intentar tapar los grandes problemas que ellos mismos han creado.
Y por si fuera poco, dicen aceptar la necesidad de resolver la crisis e intentan negociar, pero ofrecen primero, la sustitución de Maduro por gente estrechamente vinculada a su gobierno de facto, empresarios de su entorno como alternativa a la negativa de aceptar a sus copartidarios partidistas o gubernamentales, y la más reciente, que les dejen dos o tres años más en el gobierno, para garantizar una ¨transición en paz¨. Vaya descaro!
Ni Judas se atrevió a tanto. Lo que tienen que hacer es aceptar su derrota electoral; liberar de manera irrestricta a todos los presos políticos, y garantizar la transición en paz.
¡Nadie quiere guerra!
@romanibarra

