Desde el Haitón profundo.
Nueva Esparta Radiante…
El sol se asoma presuroso
por el hilo impaciente de la arena
Nueva Esparta se agita muy resuelta
resuena su grito… luego espera.
Sincretismo en su luz y en las nubes
un horizonte del mar es el reposo
sopla el aire en la tarde desde siempre
desde el cielo, el calor es ardoroso.,
Antigua insular con su Arestinga
murmuyos, resoplos ansias contenidas
fina penumbra ángel…en suspenso
quiero volver abrazar tus playas presumidas.
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Región en un tiempo hoy decapitada sus sueños
amargos de pasión, sus guaiqueries
en velo los guaraos o awaraco, entre veredas
presentes en las noches, que agonía.
Con su tristeza yegó el negro africano
para socorrer a los indios en buceo
que en el fondo del mar se lamentaban
que su destino era solo un aleteo.
De eyos entre heredades
nos quedo la bemba la casimba y el malambo
la isla les transparento sus quimeras
al final sus vidas entregaron, a la negra hechicera.
Hoy el nombre taritari es su presencia
región que persigue su sueño atribulado
su andar surca el día en dos planos
que rotula su fuerza represada.
La urbe y espumas te recrean
nubes y ostras se aproximan a tus piedras
descalzos pescadores se acercan al cielo
son los signos que evitan que te hieran.
Voy por tus playas, cayes y sueños
hacia el aliento vivo de mi idea
buscando en tus pliegues la alegría
como cuando oscurecían ¡oh cálida chimenea!
Región ajena que quisiera mía, voluptuosa
lúdica hermosa tenerte para siempre se me antoja
yevado por tus guiños, y tus mimos
quiero ser tu aliado sin congojas.
Sin el imperialismo del concepto, la poesía habría sustituido a la filosofía: hubiéramos conocido entonces el paraíso de la evidencia inexpresable, una epidemia de éxtasis.
Caracas,
pgpgarcia5@gmail.com

