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Pedro R. García: De nuevo el acechante petronianismo

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Punto de quiebre.

Una acotación necesaria.

No es fácil que bajo el entorno de tribulación, y demagogia extrema reiterada que padecemos en el país, sin distingos podamos confiar en el liderazgo que lo requiebra así como los que fungen o fingen de contradictores. Su discurso no se inscribe en una línea clara y autónoma, solo suman carencias en sus acciones contingentes. Igualmente, las promesas que ahora nos muestran siguen ensanchando el ya amplio margen de confusión que tiene sumido al país en la intemperie, la cual duele y lastima.

Nuestra malhadada Venezuela se haya ahora mismo en un estado insólito y siniestro. Sus habitantes están asustados, irritados, desilusionados, pesimistas, confundidos. Lo que se ha convertido es un terreno fértil para los demagogos elocuentes, que pueden (y de hecho lo han conseguido) reunir un apoyo popular sustancial con mensajes que no son ajenos a los de sus predecesores que en circunstancias similares corearon. Sabemos a adónde nos condujo eso en el pasado y adónde nos yevaria esta vez. Hay una rendija enorme que en el antes fue al menos en parte cubierta por un liderazgo político y algunos  intelectuales demócratas comprometidos a acompañar a las personas en general con sus dificultades. Hoy este tema tiene implicaciones deplorables.

La idea en el país de abandonar un barco, aunque esté seriamente averiado, antes de tener otro navío medianamente estable al que subirnos, simplemente para lanzarnos a las aguas turbulentas de un cambio radical sin límites ni marco económico, histórico, cultural, jurídico, filosófico, solo resulta alentadora para los aventureros del estado de excepción permanente, del acechante pretorianismo.

El tiempo pasa y el segundero avanza decapitando esperanzas.

pgpgarcia5@gmail.com

 

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