1) He pasado un par días caminando por la calle Orson Welles de Málaga, en la próspera provincia de Andalucía, disfrutando la ciudad con el mejor clima de Europa. ¡Ando en camisa en pleno invierno!
Orson Welles fue uno de los artistas más versátiles del Siglo XX, un hombre de teatro, de cine y radio. Y miren que tuvo varias trifulcas en estos parajes con otro no menos famoso: Ernest Hemingway. Además del arte, los toros, de ser amigos y rivales, la pasión de ambos fue España.
¿Ciudad preferida? Málaga. Y más preferido aún, otro pueblo encantador a sólo 1 hora de Málaga, Ronda; allí todavía están frescas las huellas de los romanos y los moros, hasta que la iglesia católica, biblia y arcabuz mediante, puso fin a 700 años de ocupación musulmana.
Una de las atracciones de Ronda es su Plaza de Toros, construida en 1785. Nos dice una hermosa e inteligente muchacha, nuestra guía, que los primeros toreros que se recuerden nacieron en Ronda, mucho antes de que se construyera ese coso, frecuentado masivamente por ricos y famosos para ver y dejarse ver en sus corridas goyescas. Dos esculturas en sus alrededores lo dicen todo: los bustos emblemáticos de Ernest Hemingway y Orson Welles. Ronda es testigo de los encuentros, desencuentros, farras y romances de estos dos genios del arte.
Pero además, Málaga cuenta con el Museo Picasso, pues es su ciudad natal. Imperdible la visita guiada en la casa donde nació el padre del cubismo. A pocos metros, se encuentran también las instalaciones del Museo Pompidou, una alianza con el famoso museo de París. Todo aquello rodeado de un paseo marítimo, donde estacionan yates y cruceros venidos de todo el planeta. La caminata por los boulevares de Málaga te llena de adrenalina de la buena
2) No fue gratuita la gran amistad de ellos con el famoso torero y hombre de cine Antonio Ordóñez, cuyos restos reposan en el albero de La Plaza de Toros de la Real Maestranza Caballera de Ronda. Orson Welles falleció 13 años antes que Ordóñez; lejos de su amada Ronda, dejando un pedido que cumplió su hija, sus cenizas fueron llevadas por ella y colocadas en un espacio del jardín de la famosa finca del torero, con una breve nota: “Ronda al maestro de maestros”.
La otra luminaria, Premio Nobel de Literatura en 1954, Premio Pulitzer como corresponsal de guerra y ‘azote’ de las mujeres más hermosas de Hollywood, decidió en 1961 poner en la sien el cañón de su escopeta de caza y acabar con su propia historia. Es el cierre del ciclo vital de Ernest Hemingway. Pero esa es otra fábula, trepidante.
En una carta post morten, la hija le escribe a Ordóñez: “Hola Papá…privilegiado tú, ya que pudieron en vida compartir los tres…”
3) El Ciudadano Kane, considerada una de las mejores películas de todos los tiempos, es la obra maestra de Orson Welles. Pero la fama le llegó antes, a los 23 años. Wells rompe el celofán con una travesura, su famosa “Guerra de los mundos”; Wells tiene un programa en formato radial y causa conmoción el 30 de octubre de 1938, previa a la noche Halloween. Esa noche, junto a su equipo de actores y creativos teatreros, anuncia la caída o llegada vertiginosa de extraterrestres; todo el mundo se conecta con la CBS y escucha aquello de: “estamos viendo platillos voladores y de ellos bajan criaturas blablantes, con tentáculos horrorosos…” Fueron 59 minutos de actuación, su mejor especialidad. Siempre dejando claro que era una ficción. De todos modos, New York sufrió un caos.
4) Pero también quería contarles que ayer me tomé unos cuantos chatos de tinto (fue mi cumpleaños, gracias por las felicitaciones) y mientras repasaba la crónica anterior, luego de incontables copas y tapas, pues puse en práctica una de las grandes costumbres de Andalucía y de toda España: la siesta. Me quedé pensando que esa “Guerra de los mundos” de Orson Welles, fue la primera Fake New que conoce el planeta y me dormí impactado. En ese momento, escuché un timbre de WhatsApp, y se me conectó una extraña llamada grupal, que sigo sin entender cómo me cayó.
5) Buenas noches, míster Madurro, te dije que regresaría… no hay más bluff, ¿entendido? Cero comiquitas, como dicen malandros en Catia…
-Buenas Míster President ¿para qué soy bueno?
-Bueno, debo alcarrasle que de esta conversación dependerá que seamos amigos o rivales, ¿comprendido?
-Vea usted, Míster President, rivales nunca, mis enemigos los escojo chiquitos y desarmados, pa’ poder joderlos fácil, pero usted me lleva ventaja jajaja
-Hablo en serrio, y vamos al grano: te propongo un acuerdo y ambos cedemos un poco o mucho, eso depende.
-Pida por esa bocota Míster President.
-Usted me cae bien, yo siempre dije, Madurro es un arrechito, pero muy inteligente. Y cuando veo las comiquitas de Súper Bigote, I pisss myself laughing. O sea, me meo de la risa… Ha ha ha
-Gracias por el halago Míster President, pero por aquí decimos: no me pongas caramelos jajaja.
-Nada de ¿Cara qué?, ¡Ah! carramelos; chico, reconoce que perdiste y usa tu cuarto de hora para sobrevivir. Haga política, Míster Madurro.
-Eso podría ser, pero no es fácil. Unos quieren exprimir y no tienen con qué, aquí les llaman alacranes, y los suyos nos quieren ver muertos o con bragas anaranjadas de presidiarios.
-Ok, Madurro, olvida esa preocupación; yo vengo por la goman a 90 millas, yo no picho mujereao, pregúntale a Putin, para que veas.
-¿Con qué se come eso Míster President? ¡Jajajaja!
-¿Guat?
-Que soy todo oídos, Míster President?
-Ok ok. Bueno Madurro, activemos la comisión de diálogo sobre las bases siguientes: nuevo CNE imparcial, elecciones para AN primero, y además amnistía política y penal total. Y enseguida la Casa Blanca anuncia amnistía total para ustedes y cese a las sanciones económicas. Y además, pongamos fecha para un plebiscito este mismo año. La pregunta puede ser: ¿A quién acepta usted como presidente a Maduro o Edmundo? La votación puede ser simultánea con la de la AN.
-Míster President, disculpe usted, pero yo no me mando solo. Deme dos días y hablamos nuevamente.
-Entiendo Madurro, amarra tú a tus locos, que yo amarré los míos.
-Good night Maburro.
-Míster President, le diré como dice un amigo: nos vemos por ahí.
Al día siguiente, en el mismo chiringuito del día anterior, le comenté mi sueño a un comensal venezolano que es habitual del merendero. El tipo me miró con compasión y me dijo:
Pedro, esas tapas de ayer como que tenían kerosene.
Nos vemos por ahí

