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Pedro Benítez: ¿Se prepara un fraude electoral en Honduras?

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Este fin de semana se efectuará la siguiente disputa electoral en América Latina: 6,5 millones de hondureños están convocados a elegir presidente por mayoría simple (no hay segunda vuelta); 128 miembros del Congreso; 20 representantes al Parlamento Centroamericano; y todas las autoridades municipales (alcaldes, regidores y corporaciones locales).

Según los sondeos de opinión pública, la carrera presidencial la dominan la oficialista Rixi Moncada por LIBRE; Salvador Nasralla, candidato por una coalición que encabeza el Partido Liberal; y Tito Asfura por el Partido Nacional.

Exministra y figura clave del gobierno de la presidenta Xiomara Castro, Moncada representa la continuidad del proyecto impulsado por ella y su marido, el exmandatario Manuel Zelaya. Abierta admiradora de los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, su principal promesa consiste en mantener al país dentro del eje de la izquierda bolivariana. De hecho, ese es uno de los temas en disputa.

Desde que Xiomara Castro asumió la presidencia en 2022, Honduras ha cambiado su orientación diplomática tradicional pro-Estados Unidos, en un giro que algunos analistas llaman un “eje bolivariano renovado” en Centroamérica.

Por su parte, Salvador Nasralla es el showman de la campaña. Con 40 años de trayectoria como presentador de eventos deportivos en la televisión hondureña, es el más conocido de los aspirantes presidenciales y, además, ya ha sido candidato en tres ocasiones: en 2013 por el Partido Anticorrupción; en 2017 (apoyado por Manuel Zelaya) contra Juan Orlando Hernández; y en 2021 fue parte de la fórmula (primer designado o vicepresidente) con Xiomara Castro.

En 2017 Nasralla se perfilaba como ganador sobre Hernández, pero días después este fue proclamado vencedor por apenas 2.911 votos (el 0,10 %). Nasralla y Zelaya desconocieron los resultados y denunciaron fraude, lo que provocó una ola de intensas protestas.

Por aquellos días era un defensor de Nicolás Maduro, pero su alianza con Zelaya y la presidenta Castro duró hasta el año pasado, cuando se pelearon. Así que cruzó la calle, se unió al Partido Liberal y les pidió perdón a los miembros de esa tolda que había ofendido con sus declaraciones, y también “al pueblo hondureño por meterse con un narcotraficante como la familia Zelaya y los delincuentes que le rodean”.

Ahora manifiesta admiración por Javier Milei y Nayib Bukele (los presidentes de moda en la región), a quienes expone como sus referentes políticos.

Nasralla tiene buen arrastre en los sectores populares urbanos y en las zonas rurales, pero, debido a su trayectoria, despierta fuertes resistencias entre los empresarios, la clase media urbana y aquellos votantes moderados preocupados por el rumbo institucional del país.

La organización más importante del país

El tercero en liza es Tito Asfura, candidato del Partido Nacional. Esta es la organización más importante del país, con mayor presencia institucional, y representa a la derecha conservadora tradicional, pero carga un lastre muy pesado desde el escándalo por narcotráfico en que se vio envuelto el expresidente Juan Orlando Hernández.

En 2021, siendo todavía presidente en funciones, el Departamento de Estado de los Estados Unidos le revocó la visa, y en febrero de 2022 solicitó su extradición. Arrestado y extraditado, el 8 de marzo de 2024 una corte federal de Nueva York lo condenó a 45 años de prisión, más 5 de libertad condicional, por colaborar en el tráfico de drogas.

De modo que los electores hondureños parecen compelidos a elegir entre el menor de los males. A ese contexto hay que agregar que el mayor temor no es solo quién gane, sino cómo gane. Honduras arrastra una larga historia de irregularidades, denuncias y crisis poselectorales. Organismos internacionales y análisis académicos coincidieron en afirmar que la transparencia del proceso mediante el cual Hernández fue reelegido en 2017 estuvo seriamente comprometida. Incluso, Luis Almagro propuso que se repitieran las elecciones.

Desde 2005, pasando por 2009, 2013 y 2017, los comicios han estado rodeados de acusaciones que incluyen manipulación de actas, retrasos injustificados, fallas en la cadena de custodia electoral y uso de recursos estatales para favorecer a determinados candidatos. Incluso en las primarias de 2025 ya surgieron denuncias de maletas electorales extraviadas, retrasos en la apertura de centros y dificultades logísticas que impidieron votar a miles de ciudadanos.

Es por ello que las advertencias sobre un posible intento de fraude en los comicios de este próximo domingo 2025, por parte de la oposición, organizaciones civiles y observadores independientes, no son especulaciones aisladas.

¿En riego el derecho al voto?

Human Rights Watch (HRW) ha dicho públicamente que “la presión política, las amenazas, el caos institucional” ponen en grave riesgo el derecho al voto y a elecciones libres en 2025; el National Democratic Institute (NDI) advierte sobre violencia política, financiamiento opaco, desinformación, restricciones al espacio cívico, discriminación contra candidatas, y subraya la urgencia de asegurar independencia real del órgano electoral; y el Centro de Estudios para la Democracia (CESPAD), un actor local que monitorea procesos electorales, emitió un informe donde destaca fallas estructurales y logísticas que no se han corregido tras las primarias, y advierte que muchas de ellas se han profundizado de cara a las elecciones generales.

También las misiones internacionales de observación electoral, tanto de la OEA como de la Unión Europea, han manifestado preocupación por “excesiva intervención judicial”, disputas institucionales y repetidas declaraciones que generan incertidumbre sobre la neutralidad del arbitraje electoral.

En cuanto a las encuestas, estas divergen bastante según la fuente. No hay un candidato que esté claramente por encima de los demás por un margen muy amplio y la contienda parece dividida en una carrera de tres.

Otra cuestión que parece ser de importancia es la relación con Taiwán. Honduras fue uno de los pocos países del mundo que durante 73 años mantuvo el reconocimiento diplomático a ese gobierno, a cambio de un privilegiado vínculo económico. En 2023 Xiomara Castro rompió relaciones con la isla y abrió relaciones oficiales con China. Esa fue una acción muy criticada por los productores de camarones, una de las principales exportaciones del país, cuyo mercado principal ha sido Taiwán.

Tanto Nasralla como Asfura han prometido revertir esa decisión, así como el distanciamiento de la presente administración con Estados Unidos.

Esa es otra muestra de la profunda división que se ha abierto en el país y de lo mucho que se juega, incluso más allá de sus fronteras.

@PedroBenitezF

 

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