Amigos lectores:
I. Encontré en la web el índice de un libro publicado en 2024, Desde la ficción veraz. Entrevistas imaginarias sobre Comunicación y Cultura, publicado por el Centro Gumilla, abediciones y la revista Comunicación), coordinado por Jesús María Aguirre y Marcelino Bisbal. El volumen reúne 13 entrevistas imaginarias. Conseguí la que Moraima Guanipa imagina con Héctor Mujica (1927-2001), narrador, político, periodista, ensayista y profesor universitario. Doctor en Filosofía y Letras fue director-fundador de la Escuela de Periodismo, miembro del grupo literario Contrapunto y cofundador en 1948 de Tribuna Popular, el periódico del Partido Comunista de Venezuela. En 1960 fue reconocido con el Premio Nacional de Narrativa y en 1980 con el Premio Nacional de Periodismo.
II. El que sea una entrevista imaginaria no supone la ausencia de rigor. Basada en una ordenada investigación, que cubre buena parte de las facetas públicas de Mujica, Guanipa arma una conversación fluida, clara, que no pierde su ánimo, con un hombre en el que confluyeron vocaciones interconectadas: la literatura, el periodismo, la política, la historia, la docencia y el gusto por el buen vivir. Páginas 1, 2 y 3.
III. Rodrigo Lares Bassa recuerda a José Luis Salcedo Bastardo (1926-2005), autor de una extensísima obra como historiador, ensayista y biógrafo, Doctor en Ciencias Políticas, profesor universitario, miembro del Grupo Contrapunto (como Héctor Mujica), presidente del CONAC, Embajador en Ecuador y Brasil, Ministro de la Secretaría de la Presidencia, Ministro de Estado Para la Ciencia y la Cultura, Individuo de Número de la Academia de Historia, también de la Academia Venezolana de la Lengua, institución que presidió durante 1997 y 2003. En 1972 recibió el Premio Nacional de Literatura, mención Investigación.
IV. “Salcedo Bastardo asumió entonces la tarea de desmontar la imagen exclusivamente heroica para mostrar a un Bolívar atento a la equidad y a la moral pública, comprometido con la construcción de una sociedad fundada en principios. Esa perspectiva fue posible gracias a una formación que conjugó rigor historiográfico y sensibilidad ciudadana, y que le permitió entender que la historia no se reduce a fechas y acontecimientos, sino que se configura en la interacción entre ideas y conductas. De esa síntesis surge la constante que atraviesa su obra y define su legado interpretativo: el Bolívar civil, el Bolívar ético, el Bolívar vivo”. Página 4.
V. Entrevisté a la abogada y Doctora en Historia, investigadora y profesora de la Universidad de los Andes, Yuleida Artigas Dugarte, reconocida por la Academia Nacional de Historia de Venezuela con el Premio Francisco González Guinán 2025. Los pardos constituyen una de sus principales líneas de Artigas, materia sobre la que ha publicado varios libros y artículos académicos.
VI. “Los pardos integraban lo que, parte de la historiografía, denomina castas de múltiples colores, grupos de sangre mezclada. En primer lugar, conviene recordar que aquella sociedad a la que pertenecían tenía como sustento la desigualdad. Todos los hombres no eran iguales: linaje, legitimidad, religión y condición racial determinaban el destino de cada individuo. Los pardos, por definición, como ya dijimos, son de origen negro, y el negro de origen esclavo, por tanto, cargaban una mácula que legal y socialmente les ubicaban por debajo de indios, blancos y mestizos”. Y continúa, Páginas 5 y 6.
VII. El título anuncia la cuestión que ocupa el artículo de Carlos Ortiz Bruzual: Con José Gregorio el pueblo ganó un santo y perdió a un escritor. Arranca así: “José Gregorio Hernández fue best seller mucho antes que santo. En febrero de 1912 publicó Elementos de filosofía, que se agotó rápidamente y del que pocos meses después se publicó una segunda edición corregida y aumentada por él mismo. Una vez más, el libro se acabó rápidamente, por lo que hubo que esperar por una tercera edición. Que nunca llegó”. Página 7 y parte de la 8.
VIII. Edgar C. Otálvora recuerda a Asdrúbal Baptista (1947-2020), a quien llamaban Pita: “Pita me había citado para hablar, sólo para hablar. El citado era apenas un estudiante y el profesor Baptista era una figura sobresaliente de la vida intelectual de la Facultad. Poco nos conocíamos, pero el severo profesor de Macroeconomía, Rodolfo Guerrero, se encargó de amigarnos. Aquella mañana hablamos de Michał Kalecki, de sus similitudes y diferencias con Keynes, de su utilidad conceptual en el trabajo que Pita tenía en manos para diseñar un modelo propio que explicara la distribución del ingreso en una economía fuertemente impactada por el ingreso petrolero. El reducido espacio del cubículo del profesor Baptista estaba saturado de libros y revistas”. Páginas 8 y 9.
IX. Les cuento de las columnas de esta semana, en la página 10:
–Selva se titula la entrega de Carolina Guerrero: “En la belleza inenarrable de la selva, el horror es mediado por la voluntad. Ha de ser invocado por todo nuestro sistema de discernimiento no solo para preservarnos como el ser que somos y nuestra gassetiana circunstancia, sino para aspirar a detonar formas aún más temperadas de comprensión y humanidad.
–La Grazia, la de Cristina Raffalli: “Frente a este mundo de sentencias arbitrarias e inapelables, la más reciente película de Paolo Sorrentino entrega un personaje que se interroga, que tiembla antes de firmar y no por cobardía, sino por un altísimo sentido de la trascendencia y de la responsabilidad ante el destino de otros”.
-En La vida en una gaveta, Mario Morenza comenta el libro de relatos de Liliana Lara, Método rumano para dejar de fumar (2022): “En el fondo de los objetos hallaremos las palabras cuando ya no las tengamos con nosotros. Cuando las guerras y distancias, las huidas y pandemias, y los recuerdos y migraciones hayan tensado tanto los morfemas como para deshacer una palabra sencilla, materna, natural”.
X. Cierro estas notas preliminares con mis buenos deseos para todos.
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Nelson Rivera.

