¿Qué es el sadismo? De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM III-R) es “un trastorno de personalidad como un patrón de comportamiento cruel que se manifiesta en la edad adulta temprana”.
Pero, ¿por qué razón estoy escribiendo sobre esto? Bueno, quería iniciar dándole una conceptualización sobre el término “sadismo” para poder comprender a fondo la crueldad del régimen venezolano.
Pues, lo que está ocurriendo en los calabozos del sistema socialista es puro sadismo en su máxima expresión; es la exteriorización de una grave enfermedad de los carceleros y de sus jefes.
Lo que está sucediendo dentro de El Helicoide y en cárceles como El Rodeo es una barbaridad; los presos de consciencia son torturados de la peor forma, son objetos del peor trato posible.
Hasta mediados del año pasado Provea había contabilizado en Venezuela 43.003 víctimas de violaciones de la integridad personal, de las cuales 1.652 fueron casos de tortura.
Esto sin mencionar que desde el 2015 unos 22 presos políticos han fallecido estando bajo custodia del Estado venezolano. Como han sido –por citar unos pocos– los casos de Fernando Albán, Carlos Andrés García, Rafael Acosta Arévalo, Raúl Isaías Baduel y muchos más.
Los familiares de los detenidos por razones políticas advierten sobre los graves métodos de tortura que aplican en El Rodeo I y El Helicoide.
Para nadie son un secreto los métodos como «la Tumba», las constantes humillaciones, las vejaciones a las cuales son sometidos los detenidos por órdenes del régimen.
Los informes de violaciones de los Derechos Humanos se multiplican por doquier, no solo por regímenes sino en instancias internacionales; sin embargo, la situación empeora cada día.
Los presos políticos se incrementan, los casos de acoso, intimidación, persecución política y judicial se abren paso con una rapidez inaudita.
Cada día la gravedad de la realidad venezolana es más evidente y peligrosa.
Por eso, es perentorio un cambio en la conducción del Estado nacional, no podemos permitir que el usurpador del poder se mantenga por mucho más tiempo allí, pues no tiene legalidad ni legitimidad.
Su permanencia en el poder es un delito desde cualquier ángulo que se analice, pero por encima de la legalidad, está el peligro; es insoportable tener a unos sádicos en el usufructo del poder.
¡Así de simple!
Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.

