Sí, como lo lees. ¿Oyes el silencio? Sí, te lo estoy preguntando a ti, Nicolás Maduro.
¿Oyes el silencio de las calles? Ese silencio que gritó “no más” este domingo 25 de mayo. Que espetó: “No convalidamos tu fraude del 28 de julio ni la pantomima de este 25”.
¿Oyes el eco dentro de los centros electorales vacíos? ¿Oyes el silencio de los millones de venezolanos que no salieron a votar porque saben que ellos ya eligieron lo importante, un nuevo presidente, y tú le quitaste esa elección al pueblo?
¿Oyes, Nicolás, cómo millones de venezolanos te desprecian; cómo millones de venezolanos no creen ni confían en ti, ni tampoco aceptan más las mentiras y trampas que inventa Jorge Rodríguez, tu experto en manipulación electoral?
¿Oyes, Nicolás, cómo los venezolanos se quedaron en silencio y en sus casas, dejándote las calles vacías y las mesas electorales totalmente solas?
Casi 90% del país se quedó en sus hogares; casi 90% de los venezolanos optó por la dignidad de la abstención para no caer en tus juegos y en la estrategia de pasar la página.
¿Estás claro con lo que acaba de pasar? La nación prácticamente en su totalidad te rechaza a ti, repudia a tus secuaces y aborrece a los colaboracionistas que te hacen el juego a cambio de plata.
¿Oyes la voz de la indiferencia de una sociedad que no cree en ti, que no estará contigo y que te soporta solo porque tú te escondes detrás de una muralla hecha por fusiles y tanquetas? Por eso sigues allí.
¿Querías hacer que el pueblo se olvidara del 28 de julio y de la elección de Edmundo González Urrutia como presidente de Venezuela? La estrategia no te funcionó, pues la gente está clara, el venezolano no olvida.
Aquí, nuevamente, el gran triunfador es el pueblo venezolano liderado por María Corina Machado, porque ella llamó a no votar y la gente la siguió; pues es a ella, nuestra “Dama de Hierro”, a la que reconocen como la verdadera líder del país.
María Corina te volvió a ganar, Nicolás; María Corina volvió a aplastarte, pues con su silencio millones de venezolanos te dieron, otra vez, una paliza inolvidable.
¿Estás claro en que la mayoría, abrumadora e irreversible, está con nosotros, con quienes queremos la libertad y luchamos por la libertad? Ya no hay marcha atrás, el único camino es la lucha hasta el final.
Y, para terminar, te digo que ese será tu final: el silencio de la historia. El silencio en la memoria colectiva del país.

