Mar de Fondo.
Desde el Salón Oval de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos se prepara para iniciar operaciones terrestres para detener a narcotraficantes y terroristas dentro del territorio venezolano, un paso que va mucho más allá del bloqueo aéreo y marítimo ya en marcha.
Con voz firme, Trump advirtió que su administración está lista para actuar.
“Vamos a empezar a detenerlos también por tierra. El terreno es más fácil, eso va a empezar muy pronto.
Fue un mensaje destinado tanto a los capos del narcotráfico como al régimen de Nicolás Maduro, al que Washington responsabiliza directamente de operar como un nodo estratégico del crimen organizado y del terrorismo internacional.
La declaración no es una frase más, es la señal más clara de que Estados Unidos está abriendo una nueva fase operativa, una que históricamente ha significado misiones de captura, incursiones focalizadas y despliegues tácticos contra individuos considerados amenazas para la seguridad hemisférica.
Ocurre además después de que el Cartel de los Soles fuese designado como organización terrorista extranjera, un estatus que habilita acciones más severas y directas.
Aunque Trump no reveló cómo se ejecutarán estas operaciones, su advertencia deja entrever que el cerco internacional sobre Maduro se estrecha aceleradamente.
La expresión “el terreno es más fácil” sugiere que la administración ya evalúa rutas, alianzas, accesos y protocolos operativos para actuar sobre bases sólidas —y posiblemente con apoyo regional— en áreas donde el narcotráfico venezolano opera con total impunidad.
En un país que ha visto cómo su territorio fue entregado a redes criminales, la posibilidad de operaciones terrestres de captura coloca al régimen narcoterrorista de Maduro y su banda ante una presión inédita y creciente.
Para millones de venezolanos, exhaustos y desesperados, el anuncio también representa algo más profundo: la confirmación de que el mundo ya no tolerará la impunidad que ha destruido y saqueado a Venezuela y que los días de protección absoluta para los jefes del narcotráfico están llegando a su fin.

