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Luis Alonso Hernández: Mujeres en el mundo, una celebración a medias

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Recientemente celebramos el Día Internacional de la Mujer, un acto político y reivindicativo que reconoce la lucha de las mujeres por la igualdad, los derechos y la justicia social. Más allá de la fecha oficial proclamada por la ONU en 1975, aún hay luchas pendientes en muchas regiones del mundo, donde las mujeres continúan enfrentando regímenes que cercenan incluso la esperanza.

Estas batallas no son nuevas. En Latinoamérica, por ejemplo, las mujeres han protagonizado enfrentamientos históricos por la dignidad y la democracia. Recordemos a las hermanas Mirabal —Patria, Minerva y María Teresa— en República Dominicana, quienes se opusieron sin miedo a la dictadura de Trujillo y fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960, un acto de valentía que las convirtió en un símbolo de resistencia en la región. En otros países, la lucha se centró en el derecho al voto; Ecuador fue el primer país de América Latina en garantizar constitucionalmente este derecho a las mujeres en 1929, con Matilde Hidalgo de Procel como pionera al votar por primera vez en 1924 tras obtener la autorización del Consejo de Estado.

En Estados Unidos, un grupo de trabajadoras textiles en Nueva York salió a las calles en 1908 para exigir mejores condiciones laborales, reducción de la jornada y derecho al voto. Mientras tanto, en Europa, la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de Copenhague (1910) propuso un día internacional de la mujer para promover la igualdad de derechos y el sufragio femenino, iniciativa liderada por la destacada activista alemana Clara Zetkin.

Así, las luchas se fueron dando en distintas partes del planeta. Sin embargo, aún quedan agendas pendientes en las que la comunidad internacional debe actuar. En regiones de África y Asia, persisten prácticas como el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina, atentados directos contra la dignidad y la esencia humana. En países como Afganistán, bajo el régimen talibán, a las niñas se les prohíbe asistir a la escuela y su existencia se reduce casi exclusivamente a la procreación. Además, en gran parte del mundo, el rol de la mujer sigue siendo hipersexualizado en canciones, cine y televisión, desdibujando su verdadero potencial y sus aportes a la sociedad.

El Día Internacional de la Mujer no es solo una conmemoración: es un recordatorio de que la igualdad aún no es una realidad para todas. Mientras algunas mujeres gozan de derechos y oportunidades, otras siguen relegadas por leyes, costumbres o regímenes que niegan su educación y autonomía. Recordar a figuras como Patria, Minerva y María Teresa Mirabal no solo rememora su heroísmo, sino que inspira nuestro compromiso presente: celebrar este día implica acompañar la lucha, visibilizar derechos y apoyar la libertad de todas las mujeres.

 

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