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Los jubilados de la CVG dicen que la Junta Directiva es de adorno porque todo se resuelve es en Caracas

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Los jubilados aseguran que se debaten entre comer y pagar medicinas, mientras que no obtienen respuestas por parte de las autoridades de las compañías a las cuales dedicaron más de 30 años de trabajo.

Bloque de Jubilados asegura que directiva de CVG no tiene poder de decisión para resolver problemas.

Voceros del Bloque de Asociaciones de Jubilados y Pensionados de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) aseguraron en rueda de prensa que la directiva de la compañía no cuenta con poder de decisión para atender sus reclamos y problemáticas.

La gente que está al frente de esa institución no tiene poder de decisión para solventar ningún tipo de problemas. Ellos no lo quieren reconocer, pero es así. No tienen poder de decisión. Esto nos ha llevado a pensar en llevar nuestra situación más allá y nos estamos preparando, acotó José Alcántara.

Por cuarta ocasión en lo que va de año, la agrupación de adultos mayores alzó su voz para reclamar la falta de atención por parte de la directiva, a quien vienen haciendo solicitudes desde el mes de marzo sin obtener ninguna respuesta a sus peticiones en materia de salud y beneficios de alimentación.

Entre las solicitudes que han venido haciendo los jubilados se incluye la adquisición de ambulancias, un incremento en el monto pagado a través de la tarjeta de alimentación y mejoras en los servicios de salud del holding.

El grupo ha introducido reclamos en el edificio de la CVG y ha organizado manifestaciones en las adyacencias del Hospital de los Trabajadores de Guayana, entre otras actividades; sin embargo continúan sin recibir atención por parte de la directiva.

Tenemos la voluntad de tratar de conquistar todo lo que tratan de quitarnos que son nuestras convenciones colectivas. Nosotros nombramos a los compañeros que le iban a exponer a la gerente de ese departamento las necesidades que estamos pasando, los compañeros fueron y salieron maltratados, y sin ninguna respuesta positiva. Necesitamos gerentes que verdaderamente gerencien las instituciones, expresó Pedro Moreno, representante de los jubilados de Ferrominera Orinoco.

El llamado se hace en el marco de una emergencia en las áreas de salud y alimentación, la cual es generalizada en el país, especialmente, para quienes dependen de la administración pública.

Para nadie es un secreto la situación crítica de salud que se vive a nivel nacional. Los hospitales administrados por la CVG no escapan de esa situación. El Hospital de Trabajadores carece de miles de servicios y nos hemos cansado de llevar estos reclamos a las autoridades. Este hospital no tiene servicio de ambulancia, hay una sola que hace 300 traslados al mes. Hay fallas en el suministro de medicamentos en la farmacia: te dan el récipe y nunca consigues el medicamento en farmacia, expresó Alcántara, coordinador de salud del Bloque de Jubilados.

El trabajador destacó que la falta de camas de hospitalización ha producido fallecimientos y que, según una contabilización que llevan trabajadores de Sidor, en los últimos años poco menos de mil trabajadores han fallecido por falta de atención médica.

Hay una demora en la realización de estudios especiales, se demora dos, tres o hasta cuatro meses. Hay gente que requiere atención inmediata. Se nos está muriendo la gente por eso. Sigue en reparación el equipo de la sala odontológica. No se ha podido llevar acabo ni siquiera una reparación porque falta un equipo, puntualizó el vocero de la actividad.

Hasta 12 millones en pago de seguro: El servicio es pésimo

En la reunión pasada se nos informó que la CVG paga mensualmente 1 millón de dólares a la Mundial de Seguros. Si sumamos eso por 12 meses son 12 millones de dólares. Si esos 12 millones de dólares se los metemos a los hospitales, compramos equipos para los centros de salud… Allí podríamos brindar un buen servicio. El servicio de la aseguradora es pésimo, acotó la vocería de la actividad, quienes confirmaron que la última reunión que tuvieron con Recursos Humanos fue el pasado 8 de mayo.

Diferentes grupos de trabajadores han denunciado a Correo del Caroní que desde hace un tiempo la CVG contrató a una aseguradora, de nombre La Mundial, para atender emergencias y casos especiales. No obstante, los usuarios aseguran que esta instancia no les brinda respuestas cuando siguen los pasos indicados por la directiva.

En esa misma reunión yo le dije a la licenciada Mediomundo que había alrededor de 1.000 muertos. 1.000 fallecidos. Se me tildó de irresponsable por dar esa cifra. Pero acá tenemos registrado solamente del sector de accionistas clase B: 846 muertos. Nosotros no estamos mintiendo. Ella sacó una cifra y nos dijo que solamente había 214 muertos. Con esto quiere decir que los muertos que valen para ella son los que han muerto durante su gestión. Nosotros decimos no. Todos los muertos son de las empresas y tienen validez, zanjó el trabajador.

Si come no puede comprar medicinas

La capacidad adquisitiva que tiene un trabajador no alcanza para sobrevivir. El que compra los medicamentos no puede comprar comida. Si compra comida no puede comprar el medicamento. Lo más difícil de esto es que nos encontramos una gerencia que se dice llamar de Recursos Humanos y nosotros creemos que es inhumana la forma en la que trata a los jubilados. Aquí el que menos le ha dado a la empresa, le ha dado 35 años de servicio, expresó Pedro Moreno, representante de jubilados de Ferrominera Orinoco.

El drama de los jubilados de la CVG ha venido incrementándose dada la situación económica y el incumplimiento de beneficios establecidos en las contrataciones colectivas. A pesar de que hace décadas los jubilados de estas empresas esperaban un jubileo de primer nivel, actualmente apenas les alcanza para vivir.

Según lo explicado por los trabajadores, un jubilado percibe un bono de guerra económica correspondiente a 120 dólares, un bono de 50 dólares, una tarjeta de alimentación de 100 dólares y una pensión de 2 dólares. Esto para un ingreso total de 272 dólares, mientras que la canasta básica alimentaria supera los 500 dólares.

Uno habla con las familias y te dicen que murió porque si come no puede comprar medicina y si compra la medicina no come. Los ingresos son muy pocos, manifestó el representante de la agrupación.

Francesca Díaz – Correo del Caroní

 

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