La población de Güiria enfrenta una de las temporadas navideñas más complejas de los últimos años. El alto costo de la vida y los ingresos insuficientes han puesto en jaque las tradiciones más arraigadas de las familias sucrenses, quienes hoy priorizan la supervivencia sobre el festejo.
La hallaca: un lujo esquivo.
El emblemático plato navideño ha pasado a ser una meta inalcanzable para muchos. El aumento desmedido en los precios de la carne, las alcaparras y demás ingredientes básicos ha obligado a los hogares a reducir su elaboración o eliminarla por completo. “Estirar el presupuesto ya no es suficiente”, lamentan residentes locales, ante una canasta alimentaria que supera con creces el poder adquisitivo actual.
La crisis también ha golpeado al sector comercial, donde la compra de calzado y vestimenta —los tradicionales “estrenos”— ha pasado a un segundo plano. Pese a los grandes esfuerzos por mantener vivo el espíritu festivo, la prioridad de los güireños se centra en la alimentación básica.
La comunidad espera que, más allá de las carencias materiales, prevalezca la unión familiar y la esperanza en un contexto donde la resiliencia se ha convertido en la principal herramienta para recibir el nacimiento del Niño Jesús.

El Valdeciano
José Luis Medina
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