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Julio César Hernández: Variables de la estabilización petrolera

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Pautas constitucionales

Si hay una actividad económica que no es del agrado de los venezolanos, por los resultados conocidos, es la referida al negocio del petróleo, realizada por el Estado a través de la empresa PDVSA, “por razones de conveniencia nacional”. Esas razones, de acuerdo al texto constitucional, son la “soberanía económica, razones políticas y de estrategia nacional” y para asegurar los anteriores postulados, se aseguró que, el “Estado conservara la totalidad de las acciones” de aquella empresa descentralizada con fines económicos, cuyos ingresos eran, son y serán, componente fundamental del presupuesto nacional.

Los manejos

Se señaló al inicio de este artículo de opinión que, el manejo que se le dio en los últimos años a la empresa petrolera, no fue el más transparente, responsable y eficiente. Los ataques gubernamentales de comienzos de siglo, contra su personal altamente calificado, fue un factor determinante en su declive. La meritocracia existente, pasó a ser una mácula que impedía el avance ideológico y populista de convertirla en una “caja chica” de los programas de esa índole, además de desviarla sustancialmente de sus objetivos estatutarios, sin que tampoco diera los resultados que se pretendían.

Presidentes

Tampoco hay agrado ciudadano, por la conducción administrativa que, de la empresa petrolera, hicieron varios de sus Presidentes, quienes terminaron huyendo del país o encarcelados, por hechos de latrocinio que les fueron imputados. En fin, se perdieron miles de millones de dólares, tampoco se supo de resarcimiento al patrimonio de esa empresa de lo peculado, poca transparencia ha habido sobre los estados financieros de la empresa, pero sí, mucha opacidad y menos rendición de cuentas o control interno, a pesar de que su buen rendimiento era y es determinante para el bienestar del país.

¿La conveniencia nacional?

Las autoridades del país, al momento de administrarla, no tomaron en cuenta “la conveniencia nacional” que los obligaba a ser eficaces, eficientes, responsables y honestos en su manejo, a mantener o aumentar su producción, a buscar o ampliar sus mercados, pues el crecimiento de la población obligaba a ello; al gasto reproductivo, tendente a mejorar su tecnología, sus diversas instalaciones en los campos petroleros y las refinerías; se sustituyó el mencionado gasto, para satisfacer “gastos clientelares” que en la actualidad no se ve por ningún lado, lo mismo que los empréstitos hechos a otros países.

El declive

Entretenidos en usar PDVSA como arma estratégica contra EEUU, las refinerías se fueron deteriorando por la impericia en su manejo, las inversiones eran cada vez menores, aunque se exprimían sus finanzas, para mantener la clientela nacional e internacional; a la par, las importaciones igualmente consumían muchos recursos; los enfrentamientos sin razones prácticas o valederas con la potencia del Norte, ocasionaron serios problemas con el abastecimiento de la gasolina, diésel y gas, en tal sentido, las colas racionadoras de esos derivados, visibilizaron a una empresa, cuestionada severamente por la ciudadanía.

Este breve bosquejo de razones que explican el actual fracaso económico de PDVSA, obligan bajo modelos económicos de rentabilidad, a procurar no solamente su recuperación económica, sino también a devolverle una gerencia especializada y profesional en el área petrolera, que rinda cuentas y lleve confianza y seguridad a la Nación venezolana, de que la misma se encuentra en buenas manos, de que conocen el negocio, dejando atrás de una buena vez por todas, su manejo clientelar o partidista, y todo aquello que la debilitó,  aportándole lo que el nuevo y calificado personal conoce sobre la materia.

Prometedores acuerdos

Para buscar esa rentabilidad, han surgido acuerdos entre el gobierno de EEUU y el venezolano, para procurar estabilizar a petróleos de Venezuela, lo que seguramente deberá pasar porque tenga una producción continua, que su producción diaria no fluctué con base a las circunstancias políticas del día a día, que los cargueros se dirijan tranquilamente a los puertos estadounidenses, sin ser interceptados; pero por sobre todo, que puedan llegar suficientes inversiones al país, para repotenciar nuestra deteriorada infraestructura petrolera.

El plan

El plan para reimpulsar la industria petrolera, se integra a uno más amplio llamado “estabilización” diseñado por Estados Unidos, al respecto el pasado 09 de enero, el presidente de ese país, convocó a sus empresarios petroleros, para que en un lapso perentorio inviertan cuantiosas sumas de dólares, para alcanzar además su propósito de impedir que el oro negro venezolano, siga abasteciendo el mercado chino o se siga regalando a Cuba, con lo cual también se observa una posición geopolítica del presidente Trump al cerrar a sus rivales, la posibilidad de contar con petróleo barato o gratis.

Reaparece un obstáculo

Sin embargo, el prometedor plan de inversiones para el sector petrolero nacional, se ha tropezado con un obstáculo que puede ser considerado estructural dentro del vigente sistema político y, es el de que, empresas como “Exxon Mobil” manifestó que, en nuestro país, habían sido expropiados dos veces, sin que se les indemnizara oportunamente y con justicia por las inversiones realizadas para los años 2006-2007, junto con la empresa “Conoco Phillips”, todo lo cual constituyó serios daños y perjuicios a las mismas, sin que se haya modificado en la actualidad aquel orden legal.

Exigencias empresariales

Una conclusión de esa reunión, que puede considerarse amenazante al proceso de estabilización, es la de que, “si no hay cambios institucionales significativos, que pasen por la plena garantía y respeto a los derechos de propiedad, el incentivo a invertir se diluirá”, esta opinión de @ Fabiol_Valentini deja entrever que, a pesar de las buenas intenciones existentes para que se cristalicen esos mil millonarios planes de inversiones, se requiere de un funcionamiento imparcial, justo, equitativo y desideologizado del Poder Público nacional, que ha quedado así expuesto a los ojos y evaluación de la Casa Blanca.

Queda claro entonces que, la clase empresarial petrolera estadounidense, está pidiendo “seguridad jurídica” para realizar inversiones estables a largo plazo, que puedan beneficiar también a Venezuela, pues de manera llana hicieron saber a los organizadores del encuentro, de sus dudas sobre la “estabilidad de un gobierno como el actual”, lo cual es entendible por la cuantía de los capitales expuestos y además porque la seguridad jurídica es una necesidad humana de saber a qué, atenerse, y sentir que la justicia les defenderá en caso de actuaciones arbitrarias, que puedan desconocer sus derechos económicos.

Superar obstáculo

De nuevo la fortuna le puede sonreír al país, existe la posibilidad de que dólares frescos lleguen al país, dinero que puede generar bienestar y prosperidad para muchos venezolanos, ahora lo crucial será “cranear” como convencer a esos empresarios de que sus grandes inversiones estarán seguras durante un largo plazo, pues también parte de esa estabilización, se dirige a indemnizar las arbitrarias expropiaciones cometidas en el año 2007, bajo el pretexto de una supuesta nacionalización masiva, que llevó a que el gobierno tomara los activos de algunas de ellas, tal como lo denunció el Presidente de EEUU.

 

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